Forma y contenido

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Forma y contenido

«El profesor Paulsen ha escrito recientemente algunas senti­das líneas acerca de ese exceso de profesionalismo, desde cuyo reinado en Alemania sus propios escritos, que pecan de ser literarios, han sufrido pérdida de crédito. La filosofía, él dice, ha asumido durante mucho tiempo en Alemania el carácter de una ciencia esotérica y oculta. Hay un miedo genuino a la popularidad. La simplicidad de la declaración se considera sinónimo de vacuidad y superficialidad.»…»Enseñar filosofía para que el interés de los alumnos en la técnica supere el de los resultados es sin duda una viciosa aberración.» (De «Complete Works of William James”)

Es siempre interesante dar oídos a las quejas – otra de las cosas que el psicoanálisis nos enseñó -, no para disponerse a resolverla (no habría ahí nada de nove­doso en la superficialidad que atendería) sino para ayudarla en su despliegue (haciéndolo hasta podríamos asistir a la fórmula espléndida de Lacan y mostrar como recibimos del otro el mensaje propio pero invertido – ¿no podemos ver aquí una equivalencia con el «may be» de las parábolas catalogadas como taoístas a posteriori, y que repara en la arbitra­riedad de nuestros juicios?), y de esa manera contemplar desde una cercanía privilegiada la ajenidad de los motivos inconfesables – no por esconder intereses que en ningún caso se presentan a la consciencia de los protagonistas -, como en este caso en el que encontramos una abierta crítica al estilo hegeliano, no por primera vez calificada de esotérica y oculta, abriendo una vez más el debate – que sin duda podemos encontrar en cual­quier corte de la historia – acerca del enfrentamiento entre simpleza y complejidad y entre forma y contenido, la primera oposición marcada por la navaja de Ockham, con resultados innegables en el ámbito de la ciencia (la explicación mas simple es la que vale – que dicho sea de paso, su aplicación exitosa en la ciencia demuestra sin quererlo que en ese terreno lo que vale es el instrumento para el resul­tado, evitando la pérdida de tiempo que significa la pregunta por el ser) y que de alguna manera se liga a la segunda de las antinomias, porque seguramente los aficionados al resultado se esme­rarán en limpiar la palabra inútil, el giro que no puede repetirse en el laboratorio, sin percatarse que a veces lo conducido es inseparable de lo que conduce.