La abducción

Screenshot
Screenshot

La abducción

«Es evidente que todas las ciencias tienen una relación, mayor o menor, con la naturaleza humana, y que, por muy lejos que una de ellas pueda parecer apartarse, aún retornar por un camino o por otro. Incluso las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural dependen en cierta medida de la ciencia del hombre; dado que están bajo el conocimiento de los hombres y son juzgadas por sus poderes y facultades.”…”[…] nosotros mismos no solo somos los seres que razonamos, sino también uno de los objetos sobre los cuales razonamos.” “[…] marchar directamente hacia la capital o centro de estas ciencias, hacia la propia naturaleza humana; que una vez dominada, podemos esperar una fácil victoria en cualquier otro lugar.» (De «A Treatise of Human Nature», por D. Hume)

«Es indiscutible que el argumento de Rank [tratamiento rápido del trauma primario de nacimiento] era prometedor e ingenioso. Probablemente lo que ha conseguido Rank no más que si una brigada de bomberos llamada para acudir a una casa en llamas a consecuencia de la caída de una lámpara de aceite, se conformase con retirar la lámpara.» (De «Análisis Terminable e Interminable», por S. Freud)

Las categorizaciones (todo lo que generaliza subsumiendo en conjuntos en un sentido de abstracción creciente) y las normalizaciones varias (aquellas sin las que los cálculos de la física colapsan), permiten una manipulación estadística al precio de perder todas las aristas de la particularidad, abriendo la posibilidad de pensar, como si esta fuera la capacidad de detenerse para llenar las bolsas de conjuntos (procesos de los que Bergson y Whitehead hablaron, a partir de la interrupción de un flujo que atraviesa todo, incluidos estos mismos intentos), en una carrera cada vez más rápida en la búsqueda de resultados (entendidos como las evidencias de una modificación en la percepción y reacción al mundo, cualquier cosa que esto sea) socialmente exigidos, en la que Rank, según Freud, participa al buscar el botón que todo lo solucionaría, y que reconoce en el trauma de nacimiento que todo lo concentra, como el agujero negro del ser humano (en realidad, la audacia de Rank es solo de grado, disminuyendo al mínimo el número de botones que Freud mismo inventó), revelando con su atrevimiento algo más que una mera competencia clínica (de todas maneras incomprobable en la escasa chance de falsibilidad de toda disciplina psi), proponiendo una herida común y empíricamente comprobable, que es la de ser arrojado al mundo, origen de todos los males, que al decir todo, no dice nada, pero al mismo tiempo da la pista que Hume ve con claridad — y que las ciencias se niegan desesperadamente a reconocer, temerosas de perder su prestigio y dominio —, que consiste simplemente en admitir que no hay nada que sobrepase el cristal de hierro de cualquier aproximación a la realidad (cualquier cosa que sea), que cualquier cableado impone, abduciendo toda objetividad y que pone en peligro su mismísima empresa de conocimiento de la naturaleza humana, incluida dentro del mismo conjunto que pretende diseccionar.