

Las bifurcaciones
«Al igual que en la sociedad del matrimonio, el sexo masculino tiene ventaja sobre el femenino. El marido primero atrae nuestra atención; y ya que lo consideremos directamente o lo alcancemos pasando a través de objetos relacionados, el pensamiento tanto descansa sobre él con mayor satisfacción como llega a él con mayor facilidad que su consorte.”…”Y aunque la madre posea un espíritu y un genio superior al del padre, como sucede a menudo, la regla general prevalece.» (De “A Treatise of Human Nature”, por D. Hume)
«Así, pues, los elementos simbólicos del contenido manifiesto nos obligan a emplear una técnica combinada que se apoya por un lado en las asociaciones del sujeto y completa por otro, la interpretación con el conocimiento que el intepretador posee del simbolismo.» (De La interpretación de los sueños, por S. Freud)
«Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarcan todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunas existe ud y no yo; en otras yo y no vos; en otros, los dos.» (De “El jardín de los senderos que se bifurcan”, por J.L. Borges)
Para escapar del callejón sin aparente salida generado por la incompatibilidad de las curvas cuánticas que explican el universo por el azar de un colapso de alternativas con la relatividad y su odio por los dados de Dios, la “many worlds interpretation” intenta su solución de compromiso, dándole a los cuánticos el éxito de sus probabilidades inciertas y a la relatividad su exigido determinismo (calificación aceptada pero curiosa si tenemos en cuenta que sus fórmulas también sufren de estadística y de límites imprecisos, lidiando sin solución entre corpúsculos discretos y fenómenos continuos) a través de bifurcaciones inconcebibles (la función de onda cumple cada una de sus posibilidades en mundos que se van abriendo como flores surgidas en cada pétalo en cámara rápida — ¿cómo se las arregla con la misma continuidad infinita de lacurva?) que evitan el colapso tan temido al costo de una multiplicación inabarcable, quizás también la consecuencia directa de las asociaciones de impresiones e ideas de Hume, conectadas en avalancha por la propensión al deslizamiento que nos ayuda a olvidar para volver a tejer, generando permanentemente redes dolorosas y placenteras sin descanso, en una vorágine en abismo si no fuera controlada por el conservadorismo de hábitos sociales que se niegan a diluirse por ligaduras que las mismas relaciones generan sin saberlo (el sexo — solo para mencionar lo que se considera más objetivo en nuestros siglos — es constituido para Judith Butler por actos de performatividad en no menos medida que todo lo demás, conformando el espacio del «plus» del LGBT), en una dialéctica epi-filogenética que Freud también intuye en el potencial descarrilamiento del psicoanálisis en manuales matriciales de entradas y salidas para sus sueños, con clara tendencia a las cristalizaciones que reparten injusticias, que convoca a una defensa arriesgada — que la psicodelia siempre intenta — de la chance de habitar cada bifurcación.