La extensión del arte

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La extensión del arte

«… la belleza es tal orden y construcción de partes que, ya sea por la constitución primaria de nuestra naturaleza, por costumbre o por capricho, está destinada a dar placer y satisfacción al alma.»…»El placer y el dolor, por lo tanto, no solo son acompañantes necesarios de la belleza y la deformidad, sino que constituyen su propia esencia.»…»Esa forma que produce fuerza es hermosa en un animal y aquella que es un signo de agilidad en otro.»…»De igual manera, las reglas de la arquitectura requieren que la parte superior de una columna sea más delgada que su base y eso porque tal figura nos transmite la idea de seguridad, que es agradable.» (De “Treatise of Human Nature”, por D. Hume)

«La satisfacción que el arte procura a los partícipes de una civilización es muy distinta, aunque, por lo general, permanece inasequible a las masas, absorbidas por el trabajo agotador y poco preparadas por la educación.» (De “El porvenir de una ilusión”, por Freud)

«Twirl, pese a la oposición de Irala y de Cruz, había invocado a Plinio el Joven, según el cual no hay libro tan malo que no encierre algo bueno y había propuesto la compra indiscriminada de La Prensa, de tres mil cuatrocientos ejemplares de Don Quijote en diversos formatos, del epistolario de Balmes, de tesis universitarias, de cuentas, de boletines y de programas de teatro.» (De “El congreso”, por Borges)

Personas gemelas que aparecen con una frecuencia sorprendente, la duplicación de los nombres — Paterson es la ciudad, es el nombre del protagonista y de diversos carteles, incluyendo el letrero del mismísimo bus que Paterson maneja (además de ser el nombre de la película “Paterson” de J. Jarmusch) — hace resaltar la redundancia como si actuara a la manera de carnada para la demora, en una especie de detenimiento del universo (que puede ser provocado por la visión de zapatos viejos de dos personas conversando, en el recitado de una niña cruzada por azar, en la conversación sobre anarquismo y Gaetano Bresci — a la sazón, habitante de la ciudad que parece contener a un mundo en miniatura, casi en una concentración de masa cercana a la creación de un agujero negro) que Paterson refleja en sus poemas escritos finalmente en el viento (la destrucción de su libreta reporta un nuevo comienzo), como si lo único que importara fuera la inmersión de ese momento convertido en arte por la decisión que Hume entrevé (y de la que se arrepiente, volviendo a proporciones que con su congelamento abstracto se oponen a su propio sistema) y que se muestra a la mano para todos, sin los privilegios que Freud no puede dejar de considerar, evidenciando el origen aristocrático que invade su práctica, que direcciona el arte (y el psicoanálisis) a una clase social, restringiendo su acceso a piezas de museo, impidiéndose la emoción única de la que es capaz un simple boletín.

«I have caten / the plumbs / that were in the icebox / and which / you were probably / saving for breakfast / Forgive me / they were delicious, so sweet and so cold.» (This is just to say, por William Carlos Williams)

«He comido / las ciruelas / que estaban en la nevera / y las que / tú estabas probablemente / conservando / para el desayuno / Perdóname / estaban deliciosas / tan dulces / y tan frías.”