La concentración

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La concentración 

«Por ejemplo, los hombres están equivocados pensándose libres; su opinión está hecha de la consciencia de sus propias acciones, e ignorancia de las causas por las cuales están condicionadas. Su idea de libertad, por lo tanto, es simplemente ignorancia de alguna causa para sus acciones… Lo que el deseo hace y cómo mueve al cuerpo, ninguno de ellos lo sabe… Porque aunque después aprendemos que el sol está distante de nosotros más de 600 diámetros de la tierra, de todas maneras lo imaginaremos cerca, porque no imaginamos al sol cerca nuestro porque ignoramos su verdadera distancia sino porque la modificación de nuestro cuerpo envuelve la esencia del sol, en tanto nuestro mencionado cuerpo es afectado por ello.» (De “Ethics”, B. Spinoza)

«Tú por otro lado, tienes este gran árbol y te preocupas que sea inútil. ¿Cómo podrías holgazanear y vagar haciendo WuWei allí a su lado! Nunca será cortado por un hacha o sierra. Nada lo dañará. Dado que no tiene nada por lo cual pueda ser usado, que podría atraparlo o afligirlo.» (Zhuangzi)

«El cerebro es más profundo que el mar — Porque — sostenlos — azul con azul — Uno al otro absorberá — Como Esponjas — Cubetas lo hacen.» (632 – Dickinson)

Cuando se recogen ideas de películas pasadas (o de poemas o de pinturas, etc.), el brillo que exhiben parece estar relacionado con una suerte de cáscara vacía que adopta concentrados una avalancha de significados, muy alejados de las intenciones del autor (que a esta altura parece difícil de identificar), como por ejemplo la conjunción flores-arma (Terminator) o la máscara del robo (el Guasón de Batman), de la película “Casta de Malditos” (“The Killing”, S. Kubrick), para no hablar de la réplica de formas, como los flashbacks (adoptados por “Reservoir Dogs” de Tarantino, entre otros) que encierran en sí mismos una potencia desmesurada para dar la convicción de lo que irremediablemente se pierde al desconocer las cadenas que llevan a los protagonistas a ser lo que son, que ofrecen una opaca vislumbre de la razón de la completa ignorancia en la que la vida se desenrolla, aumentada cruelmente por la consciencia que inaugura la tragedia creyendo saber, dando cuenta de su hybris que la separa del mundo (quizás el resultado de un desfasaje esencial entre pensamiento y extensión aborrecido por Spinoza, pero necesario para explicar la grieta que lo no-humano no presenta — que también serviría para la discusión del Hard Problem y la distinción con una IA que carece de esa dimensión trágica), y que Spinoza intenta emparchar con el conocimiento intuitivo que precisa de una apodicticidad que ninguna ley puede brindarle (¿Euclides? ¿Riemann?) — aún concediendo la meta-ley, que independiza su sistema de cualquier teoría demasiado humana, que estará por siempre en la oscuridad de un entendimiento limitado —, dejando el flanco por el que puede invertirse — siguiendo su ejemplo de hereje — haciendo de una idea algo más grande que el mar, concentrando eternidad.