

Schopenhauer, El hombre de los lobos de Freud y Dogman, película de Luc Besson
THRASYMACHOS – PHILALETHES
Thrasymachos: «Dime ahora, en una palabra, ¿qué seré después de mi muerte? Y es importante que seas claro y preciso.»
Philalethes: «¡Todo y Nada!»
Thrasymachos: «¡Eso pensé! Te di un problema y lo resuelves con una contradicción. Es un truco muy rancio.»
Philalethes: «Sí, pero planteas preguntas trascendentales y esperas que las responda en un lenguaje que solo está hecho para el conocimiento inmanente. No es de extrañar que haya una contradicción.» (De «Works of Arthur Schopenhauer», de Schopenhauer).
Serguéi Pankéyev era el nombre de «El hombre de los lobos», de Freud, que lo trató durante 4 años (las malas lenguas dicen — y es lógico que hablen cuando se trata de prácticas monetizadas, como la que se estaba inaugurando — que no solamente no hubo cura — cosa que a esta altura no debería sorprendernos — sino que además desarrolló posteriormente una psicosis irremitible), en el medio de su disputa con Adler y Jung, cegado con la defensa de una filogénesis que no lo dejó ver su maravilloso hallazgo al momento de interpretar la hoy icónica imagen de los 7 lobos blancos inmóviles, de orejas tiesas y mirando a Serguéi fijamente, invirtiéndola de un plumazo, convirtiendo la mirada de los lobos en la de Serguéi y la imagen estática en movimiento furioso, inversión genial solo oscurecida por la necesidad de ganar la batalla con sus pares, forzando todo a mamá y papá, como parece ser el primer intento de la psiquiatra que debe atender forzadamente a Dogman, detenido por múltiples crímenes y que se abre para contar con calma su experiencia que excede la familia, porque nos muestra el despliegue que aquella contradicción que Freud nos señaló (y por lo cual, a pesar de grandes esfuerzos, él mismo expulsó a su práctica de todo ámbito científico) puede ofrecernos, porque Dogman es hombre, perro, Edith Piaf, Marlene Dietrich, Marilyn y Cristo, todo a la vez, disolviéndose y tomando formas que se igualan en ese mismo punto de comunión que le es revelado a la psiquiatra que ahora entiende su dolor de ser Todo y ser Nada en el mismo instante fuera del tiempo.