

«Dolor de redención. Cuando el ser humano está en un estado de perfección, cuando por la ayuda de la gracia el ha completamente destruido el yo en él mismo, entonces él cae al grado de infelicidad que le correspondería a la destrucción del yo por lo externo, esto es la plenitud de la cruz.»…»Produce la ausencia de Dios.’Mi Dios, por qué me has abandonado?’ «A través del dolor de redención, Dios está presente en el mal extremo. Por qué la ausencia de Dios es el modo de la presencia divina que corresponde al mal – ausencia sentida. Quien no tiene a Dios dentro de él no puede sentir su ausencia.»…» Los fariseos fueron personas que confiaban en su propia fuerza para ser virtuosos. La humildad consiste en saber que en lo que llamamos «Yo» no hay fuente de energía que nos permita levantarnos.”…»la alegría perfecta excluye el mismo sentimiento de alegría.» «Porque si fuéramos expuestos al resplandor directo de su amor, sin la protección del espacio, tiempo y materia, nos evaporaríamos como agua en el sol…» (De Gravity and grace, por Simone Weil)
La falsabilidad ha sido ostentada por la ciencia para demostrar su apertura, obligando a las teorías que se precien a montar sus sistemas ofreciendo generosamente sus flancos, actitud que se contrapone a la de los fanáticos fariseos que se arrogan una capacidad incontrastable de su cercanía a la Verdad (no hay duda de su herencia en claustros demasiado actuales y en lugares al menos incómodos – no hemos sufrido durante años a los custodios del saber lacaniano, como si encontrara su verdad en las antípodas de su propio discurso?), oposición que aparentemente la autoriza a llenarse de orgullo, erigiéndose tácitamente en el faro de la humildad, maniobra que despliega la extraña paradoja de la metamorfosis que la convierte en su contrario, repleta de consuelo con sabor a heroísmo que la consiente a presumir de un progreso que destruye de un golpe so putativa virtud, frenando apenas vislumbra el bienestar de los halagos y la buena reputación que la acercan a las presentaciones de autoayuda en su función de alivio, alejándola del arrojo que no se detiene (quizás lo que aparte a la imaginación científica del arte no sea otra cosa que la necesidad de plasmarla rápidamente en un paper para profundizar el resto de la vida), el que da vueltas vertiginosas sin cuidado de alteraciones cercanas a la insania, fiel a un vaciamiento que no admite mesetas de bienestar, equiparando la presencia a la más brutal ausencia, renegando del más mínimo resabio de auto-indulgencia, habitando ese horizonte de eventos, en una especie de juego dramático en el que se pone a prueba en cada instante un hilo que se desea cortar y conservar a un tiempo.