Sin Esperanza

Sin esperanza

“Todos los movimientos naturales del alma están elegidos por leyes análogas a las de la gravedad material. La gracia es la única excepción.” …”Entonces liberamos energía a través de la violencia, lo que la degrada aún más. Compensación en el sentido de la termodinámica, un círculo vicioso que solo puede ser roto desde arriba.”…”Como el gas, el alma tiende a ocupar todo el espacio disponible para ella. Un gas que se contrae y deja un vacío sería contrario a la ley de la entropía.”…”La gracia llena , pero puede solo entrar donde hay un vacío para recibirla, y es la gracia la que hace este vacío.”…”Quien soporta el vacío por un momento o recibe el pan sobrenatural o cae. Un riesgo terrible pero uno que debes tomar incluso por un momento sin esperanza.” (De “Gravity and Grace”, por Simone Weil)

Una de la mil formas de intentar escapar de las contradicciones de la física cuántIca – con el marco de fondo de saber que ninguna lo ha logrado – es la consideración de modelos estocásticos, a los que se les debe el reconocimiento de cierta sinceridad, confesando abiertamente la imposibilidad de un análisis no siquiera atómico (para no hablar de aquello – cualquier cosa que sea – por debajo del átomo) – franqueza que no encontramos en la postulación misma de leyes (se pretende evadir la incertidumbre cuando se entierran las relaciones de presión, volumen y temperatura de una gas al que se le adjudica arbitrariamente un comportamiento unificado, dando paso una vez más a las abusivas y siempre escondidas categorizaciones), que no alcanza para exceptuarlas del sino despótico que la ciencia no puede menos que desplegar en las mismas definiciones de sus objetos, iniciando una primera resignación en las series de Markov que evitan el pasado ofreciendo de todas maneras resultados aceptables en ámbitos localizables (proveyendo, por si hiciera falta, una nueva prueba del provincianismo con ínfulas de universo), para pasar a una segunda, quizás más ambiciosa – y por eso mismo más incriminatoria -, en los modelos no markovianos que reciben la memoria pérdida de la primera, en un alarde de valentía, solo para producir nuevas amputaciones, descartando órdenes de grados superiores por inservibles, demostrando una vez más la impotencia radical de escabullirse de un utilitarismo camuflado de nobles intereses, aún escudándose en abstracciones elitistas que impide la discusión, enterrando con su pataleo que se retroalimenta, cada vez más profundamente la posibilidad de una gracia dueña de la paradoja más plena, presentándose al final del camino que ella misma se abre cuando se ha perdido todo cálculo y toda esperanza.