Acercarse y alejarse

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Acercarse y alejarse

“Esto es por qué el misticismo es la única fuente de virtud de la humanidad. Porque no creer que detrás de la cortina del mundo hay piedad infinita, o creer que está piedad está en frente de la cortina, ambas te hacen cruel.”…”La religión como una fuente de consolación es un obstáculo a la verdadera fe.”…”La verdad más vulgar, cuando invade al alma completa,es como una revelación “…”La atención,su nivel más alto, es lo mismo que rezar. Presuponer tambor.”…”La atención extrema es lo que constituye la facultad creadora del hombre,hola atención extrema es sólo religiosa.”…”Aléjate del objeto que estás persiguiendo. Solo la acción indirecta es efectiva. No puedes hacer nada sino te has retirado primero.”…”Una cierta forma de hacer una versión en latino, una cierta forma de hacer un problema geométrico (y no de cualquier manera) son gimnasias para la atención, haciéndolas más altas para el rezo.” (De “Gravity and Grace”, por Simone Weil)

Para que su acto sea ético, Abraham no tiene permitido odiar a su hijo – su crimen sería uno más en la mundanidad de la existencia –, ahogado en la paradoja más absoluta en la Unión de dos ámbitos inconmensurables (y aparece aquí como analogía de un sino hemos persigue la pretensión deja indicación en la quimera de la gravedad cuántica, que pone de manifiesto como ninguna otra cosa, el horror al  absurdo, o mejor dicho, la intolerancia radical,en definitiva la renegacion (con represión incluida) de la insoportable angustia del imposible emparejamiento de instantes,siempre desdoblados en su origen, como sujetos a una disonancia insalvable en el mismo momento en que la nota se ejecuta) que resisten cualquier intento de captura – como si con solo tocarlos, explotaran a la manera de los conjuntos de Cantor (y aquí explosión transpira una relación directa con el incumplimiento del principio de no-contradiccion),con su división infinita de un simple segmento en 3 y en 3 en 3 (hay una resemblanza siempre presente del Aquiles de Zenón) – convirtiéndose en ese motor moviente y no movido (siempre se llega a la última tortuga de Aristóteles – hasta el psicoanálisis ya decidido anclar su práctica en el inconsciente como último eslabón) que propulsan metonimias y metáforas, que inevitablemente desembocanen callejones sin salida,cómodo que al fin de un rumbo desbocado, experimenta Kierkegaard con la promesa de una felicidad trascendental del caballero de la fe, encabalgado finalmente en los mundos incompatibles, exorcizada por el camino indirecto de Weil que democratiza los intentos con la aplicación de esfuerzos vacíos a la espera de una gracia sin garantías.