

Atraer a la gracia
”Prop XIV. La mente humana es capaz de percibir un gran número de cosas, y es así en proporción como su cuerpo es capaz de recibir un gran número de impresiones. Prueba: El cuerpo humano es afectado en muchas maneras por cuerpos externos, y es capaz de muchas maneras de afectar cuerpos externos. Pero la mente humana debe percibir todo lo que tiene lugar en el cuerpo humano; la mente humana, por lo tanto, es capaz de percibir un gran número de cosas y es así en proporción, etc. Q.E.D.Prop XV. La idea que constituye el ser real de la mente humana, no es simple, pero compuesta de un gran número de ideas. (De “Ethic”, B. Spinoza)
“La cisterna contiene; la fuente se desborda. Un pensamiento llena la inmensidad.” (De “The Marriage of Heaven and Hell”, W. Blake)
“[Generalissimo Cloud: Lo que quiero hacer es combinar las esencias más puras de las seis energías para producir alimento para todos los seres vivos. ¿Cómo se puede hacer esto?”…”Vast Obscure dijo: A la deriva y flotando sin saber lo que busca. Imprudente y loco sin saber hacia dónde se dirige. Es solo el juego lo que sostiene las riendas, posibilitando mi mirada sin prospects. ¿Qué más podrían sus majestades saber?” (ZhuangZi)
La mirada centrada en un relato de la moral victoriana, se muestra extremadamente estrecha (The Age of Innocence, película de M. Scorsese) —como cualquier otra interpretación ávida de fundamentos—, cuando se gira el foco a la pasión descontrolada de Archer y Olenska, en el medio de un apacible y conveniente matrimonio con May, la prima de Olenska que todo lo ve y todo lo calla, como si tácitamente aceptara esos rayos que cruzan todas las escenas que descentran en continuo a su marido que curiosamente hace todo para fracasar (su consejo a la condesa para que desista del divorcio, sus gestiones para presentarla en sociedad que invalidarán cualquier intento futuro de rebelión), como si el único valor estuviera en el hechizo de una procrastinación sin reconocer plena de angustia, conformando un agujero sin posibilidad de ser capturado, como si la trama se ocupara de la urdimbre (May pasa sus días bordando) que teje los bordes de la nada, como los axiomas, proposiciones y corolarios que parecen construir laboriosamente el vacío, a través de una geometría que erige de la única manera que la mente humana puede hacerlo, bloque a bloque, con un final de camino anunciado en su incompletud (la mente llena de ideas en correlato con el cuerpo y la idea de la mente llena de ideas y así al infinito, escapándose a velocidad sideral de cualquier red), que se ve inevitable por donde quiera ser mirado, sabiendo de antemano que la misma definición circular del movimiento que precisa de tiempos y espacios medibles, desemboca inevitablemente en un golpe imprevisto al final que paraliza la imagen en un fotograma que se enciende por el fulgor que recibe, abandonando la correspondencia uno a uno que, ahora se sabe, fue solo un truco para atraer a la gracia.