Bar Do

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Bar do

Evans-Wentz relata que obtuvo su copia manuscrita del texto a principios de 1919 de un joven lama de la Secta Kargyupta de la Red Hat School adscrita al Monasterio Bhutia Basti, en Darjeeling. El término tibetano ‘bar dó’ significa “entre dos” o “intermedio” y se refiere al estado intermedio o bar do entre la vida y el renacimiento. El texto tibetano de Evans-Wentz es de hecho uno de muchos textos funerarios conocidos como el ‘Bardo Thödol’ o ‘Bar do thos grol’ (que significa “Liberación a través de la Escucha en el Estado Intermedio”), que era leído en voz alta en la presencia de una persona muriendo o recientemente muerta.”…”ChiKai Bardo 1er estadio: La Luz Clara surge por la experiencia directa de la propia naturaleza esencial.”…”Si el muerto reconoce la Luz Clara al momento de la muerte, se ilumina y se libera así del ciclo de muerte y renacimiento. ChiKai Bardo 2º estadio: La Luz Clara Secundaria vista inmediatamente después de la muerte. Si el muerto reconoce la Luz Clara, es liberado. Si no, pasa al siguiente estadio. (De “The Tibetan Book of the Dead” por Padmasambhava – J. Baldock)

En “Viaje a Darjeeling” (“The Darjeeling Limited” – Wes Anderson) se asiste a un extraño peregrinaje no precisamente por el destino que el sentido común juzga acorde (aunque se torna retorcido rápidamente), planeado con precisión por el equipo super profesional de Francis, particularmente por Brendan que no tiene más remedio que abandonar su tarea ante tanto caos que desdibuja todo objetivo, incluido el original, definido como un viaje espiritual de tres hermanos que desconocen su significado, incluido su organizador, el mayor de los tres, que se inclina por un tren destartalado en plena desorientación, compartida a su manera por los otros dos, que de a saltos, pasando por desconcertantes e impensadas peripecias, los arroja a Darjeeling, casualmente el lugar del Monasterio en donde el texto manuscrito que se convertirá en el Libro de los Muertos en occidente hace su aparición (que ya presenta alguna incógnita en la misma adaptación del título, dando protagonismo a un estado final por la sola deformación inevitable de la cama de Procusto de órganos y conexiones), revelando los pasos de una Iluminación cuya verificación de autenticidad se escapa continuamente —¿cómo se asume que ha sucedido ya el 1er estadio del Chikai?, ¿cómo se reconoce que ha fallado y el 2º estadio se hace necesario?, etc — probablemente la razón por la cual el ritual se lleva hasta el final, aunque, ya con una cuota razonable de desesperanza, se puede acudir al título original que abruptamente nos extrae de las rumiaciones anteriores para poner en la superficie el ‘bar do’, el entredos, que absuelve a todos los intentos, despojándolos de la expectativa de objetos con respuestas (lenguaje que la ciencia privilegia en su operacionalidad), para convertirlos en puntos que solo brillan ocultos en el medio, con una densidad tal que sin darse cuenta, Francis, Peter y Jack, asisten al destello.