El dogma de Tales

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El dogma de Tales

«Pero el filósofo antiguo raramente tenía un hobby,  sus recreaciones mentales eran pocas e insatisfactorias. De este modo tenía que volver a sus ocupaciones serias para encontrar recreamiento y diversión, y parece no haber nada incongruente con la introducción de especulaciones deportivas en lugares donde, para nuestra mentalidad, solo es admisible un razonamiento estrictamente científico.»…»Claro, el dogma de Tales ‘Todas las cosas son agua, que luego cita, ha de parecerle una forma muy graciosa que tenía Tales para divertirse, a falta de hobbies, sin preocuparse en lo más mínimo en averiguar si Tales dijo eso o algo parecido (al fin y al cabo, no es su esfera de investigación), ni cómo podemos saberlo; y, en caso de llegar siquiera a la sospecha que Tales ha dicho algo parecido, que es lo que ha querido decir con eso.» (De «Los filósofos presocráticos» – Conrado Eggers Lan)

La seriedad científica se asienta sobre esos dos reconocidos pilares que son confiabilidad y validez (al fin y al cabo la falsibilidad popperiana por la que distinguimos la sobriedad de las propuestas – por la gue Freud es condenado por la eternidad, que nos recuerda a la impresionante excomunión de Spinoza, expulsado, maldecido y execrado («maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa”), en una fantástica prosa de verdadero y estremecedor arte – ,no es otra cosa que el resumen de esas dos condiciones que ponen inesperadamente en aprietos a la ciencia, con la imposibilidad de adjudicar causa o efecto en los pares que derrochan habitualidad (es la masa el origen de la geometría  o es la geometria la que modifica la masa?) – todavía nos quedan muchos kilómetros de tinta para desenrollar el nudo que nos dejó Hume -, y no podemos menos que horrorizarnos ante la vislumbre que semejante duda nos trae – descontando ef terreno provinciano de lo a la mano, siempre obediente a la miopía que todos profesamos inevitablemente en nuestra vida diaria -, convertida en augurios que se presentan cuando comparamos el estado al que hemos llegado con el principio de explosion cuando la lógica se rinde y encima la contradicción, haciéndola una sola cosa, capaz de dar validez ahora, después de toda esta agua bajo el puente, al dogma de Tales que de un salto es tan exacto y artístico como la teoría de la relatividad.