

El ejército de fantasmas
«Era esencial para su [Feynman] visión de las cosas que [la teoría] debe ser universal.».. «(Dyson] argumentaba [a Oppenheimer] que la
nueva electrodinámica cuántica prometía ser más poderosa, más auto-consistente, y más vastamente aplicable que lo que Oppenheimer parecía pensar.»…» Cualquiera sea la verdad de las aserciones, tenemos ahora una teoria de campos nucleares que puede ser desarrollada al punto de poder ser comparada con experimentos, y este es un desafío a ser aceptado con entusiasmo…» Por lo tanto este diagrama [el de Feynman] describe la fuerza ordinaria de repulsión entre dos electrones como una fuerza portada por un cuanto de luz. Porque es una partícula virtual, viniendo a la existencia por un simple fantasmal momento, puede temporariamente violar las leyes que gobiernan el sistema como un todo – el principio de exclusión o el de conservación de la energía, por ejemplo.»…”De hecho, cada diagrama representa no un camino particular, con tiempos y lugares especificos,sino la suma de todos tales caminos.» (De «Genius: The Life…of R. Feynman”, por J. Gleick)
A pesar del estupor que provocan las teorías científicas – es sabido el contraste que se insiste en marcar entre la vida cotidiana y, por exemplo, e espacio-tiempo de la relatividad – los sistemas que triunfan para fundar su paradigma son los que más se ajustan a resultados experimentales (la solución al problema de la “precesión anómala del perihelio de mercurio» a manos de la curvatura espacio-tiempo es solo una prueba), es decir, a lo que el ser humano finalmente decreta, aún plagado de prótesis que pretenden esconderlo (desde telescopios a aceleradores de partículas), obligando a Oppenheimer a ceder su preferencia a las fórmulas intrincadas de Schwinger, en favor de las presentaciones de Feynman, embarcado en una teoría del Todo que parece escoriar cualquier intento hacia un misticismo, con algoritmos que cortan camino cuando, se bloquean las fórmulas por exceso de variables (que son los diagramas y los algoritmos, sino simplificaciones de lo posible, en la esperanza – muchas veces sustentada – de repetición? – y la repetición otra vez citada como testigo en el alegato que garantiza las leyes), a través de una imaginación sorprendente que le da a aquel Todo perseguido un nuevo tinte, abandonando la aspiración al trono del dominio, para desembarcar en la virtualidad de lo que es y no es a un tiempo, fantasmales portadores del ser, capaces de burlarse hasta de sí mismos.
«Porque la claridad que tanto he buscado
Solo esta en algunos silencios
En algunas espacios en blanco
Antes y después de unas pocas y triviales palabras”
Edgar Bayley