

El espíritu es un hueso
«Desde el sistema sensorio motor, entonces, todo comienza; en ese sistema todo converge; y podemos decir, sin metáfora, que el resto del organismo está a su servicio.»…»Desde los moneras más humildes hasta los insectos mejor dotados y hasta los vertebrados más inteligentes, el progreso realizado ha sido sobre todo un progreso del sistema nervioso, en cada etapa junto con todas las nuevas construcciones y complicaciones del mecanismo que este progreso requería.»…. «La evolución en general tendría que ir en línea recta; cada evolución especial es una especie de círculo.» (De «Henry Bergson Premium Collection”)
Las teleologías que históricamente han sido ensayadas, han colaborado de forma inestimable con su falta de credibilidad, toda vez que cada vez que se nos presenta alguna para análisis, descubrimos rápidamente motivos ocultos que las convierten en instrumentos para otros fines (es interesante que el grado de facilidad se complica en la medida que nos acercamos a nuestra época, momento en el que ya somos ciegos a motivaciones escondidas que solo serán revelados luego de un tiempo apropiado como si fuera necesaria cierta distancia para develar engaños), aunque más no sea convertirse en el portador de una filosofía original, lo que nos anima a priori a encontrar ese desliz que las hará confesarse, sabiendo que en ese flanco que potencialmente abriremos hay también buenas chances de hallazgos inesperados, como el que encontramos cuando, después de definir la vida como ese esfuerzo originario que atraviesa la inercia de una materia que se revela , impidiendo en apariencia lo que debiera ser una aventura simple en la – de alguna manera – deseada ausencia de obstáculos (¿obstáculos para impedir qué fin?), reduciendo una especie de ley universal a una regla demasiado humana (aunque el psicoanálisis. también postuló al impedimento como origen de un deseo sin determinación), llevado, a entender a la línea recta como el camino ideal, es sorprendida por los rodeos inexplicables de una evolución que produce caparazones para prepararse para una agonística generalizada que paradójicamente se opone al movimiento, generador de nuestro sistema nervioso que se revuelve contra sí mismo, esta vez con dosis cada vez mas pronunciadas de sedentarismo (¿no es el cada vez más desarrollado software el que más nos atornilla a nuestros sillones?), para desviarnos la mirada hacia aquella materia simple espectadora para convertirla en ese espíritu que no es otra cosa que rocas y huesos.