El estallido de las emociones

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El estallido de las emociones

«Feynman no creía, como muchos filósofos sí, que las ahora famosas «revoluciones conceptuales» o «cambios de paradigma» a las que la ciencia parecía tan proclive – la relatividad de Einstein reemplazando la dinámica de Newton — equivalieran a sustituir una moda socialmente condicionada por otra, como el alargamiento y el descenso de los dobladillos de las faldas año tras año.»… “Un invento fue una nueva propiedad llamada color, puramente artificial, sin conexión alguna con las colores cotidianos. Otro fue el sabor; Gell-Mann decidio que los sabores de los quarks se llamaran arriba, abajo  extraño… «Los teóricos de los quarks tuvieron que lidiar con el hecho de que sus partículas nunca aparecían físicamente» (De»Genius:The Life of R. Feynman”, por J.Gleick)

Las decisiones de inversión – desde las flagrantes como los miles de millones necesarios para la construcción de los aceleradores de partículas hasta las más camufladas del direccionamiento de los presupuestos universitarios – necesitan de tierra firme, como todo emprendimiento  económico  (veamos sino la contundencia de los efectos sobre las economías de los países cuando ciertos «fundamentos» se labilizan – quizás mostrando su verdad que es precisamente su contrario) – y aquí aparece un inicio de multiplicación de niveles que no solo contempla la incomunicación de lo extremadamente pequeño de lo cuántico con lo especialmente grande de la relatividad – epitomizado por la cola y torso de la sirena de Penrose, que dicho sea de paso, más allá de infinitas otras complicaciones, presenta la incógnita de la localización de la cintura que las divide -, haciendo su aparición una capa más de indeterminación en el vórtice de los islotes de sentido flotando en la nada 一, a la que la física, parte interesada en el armado que prefiere ignorar, debe sostener, que la obliga contra toda evidencia (dada por ejemplo, por la arbitrariedad de axiomas que sostiene cada una de las teorías – el espacio de Hilbert puede ser construido utilizando álgebras de un pool infinito que las matemáticas ofrecen) a perderse la oportunidad de detectar en esos odiados paradigmas la posible cola de un cometa existencial que contra todo pronóstico hace liderar sin nuestro consentimiento, a nuestras emociones, que fuerzan al arte a encontrar su grieta histórica, transferida por debajo de las partículas de Gell-Mann.