El exorcismo

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El exorcismo

» Lo absurdo cómico es de la misma naturaleza de los sueños.»…» Podemos esperar descubrir en la ló­gica de lo risible todas las peculiaridades de ‘la lógi­ca de los sueños.»…» También hay obsesiones cómicas que parecen tener un gran parecido con las obsesiones de los sueños.»…» Puede ser lo mismo con la carga de muchas canciones: se repite persistentemente, siempre sin cambios, al final de cada verso, cada vez con un significado diferente.»…» Aludimos a la extraña fusión que un sueño a menudo afecta entre dos personas que de ahora en adelante solo forman una y, sin embargo siguen siendo distintas.»…» Él es él mismo, y no él mismo.».» Y eso nos alivia la tensión de vivir.»…» Aquí, como en otros lugares, la naturaleza ha utilizado el mal con vistas al bien.» (De» Henry Bergson Premium Collection»). 

Es ciertamente llamativo y espléndido a la vez obser­var como los pensadores comienzan una deriva que los aleja peligrosamente de su centro y al momento en que parecen darse cuenta, cambian abruptamente de dirección para situarse en la comodidad de lo conocido – lo que les permite continuar con sus cátedras o con su obra -, como cuando vemos esta incipiente analogía entre el chiste, el sueño( y aquí es inevitable pensar en Freud y su escrito de 1905- La risa de Bergson es de 1899 – y reflexionar acerca de como dos ámbitos hasta ese momento ajenos son relacionados magistralmente por 2 autores con intereses distintos -¿es que uno ha leído al otro o es mas bien que hay preguntas que surgen en determinadas épocas como necesi­dad de solución a algún bloqueo que las herramientas a la fecha no son capaces de cancelar?) y el curioso agregado de la música que nos conmociona por ir en contra del dualismo automatismo-flexibilidad tan abiertamente defendido, acentuando el caracter revelador de la cantinela, esa muletilla que con su insistencia se convierte en lo puramente nuevo dentro de una inexistente igualdad aparente, semejándose a las obse­siones y haciendo más clara. aún la similitud de la risa y el sueño en su costado siniestro (¿no tienen nuestras pesadillas y nuestros chistes siempre los mismos contenidos que nos abruman una otra vez, que conden­sados y desplazados impiden su identificación?), sobre una lógica ajena a la no-contradicción y muy alejada a la supuesta intención bienhechora adjudicada a la naturaleza, extraña a toda finalidad moral, solo presente en la proyección ingenua de aquel que pretende exorcizar (siempre sin éxito) sus propios fantasmas.