El hiperbolismo intolerable

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El hiperbolismo intolerable 

«A. Relación estática. El mundo consiste en una sucesión de eventos estáticos como en el perdurantismo, y luego algunos de esos eventos están conectados entre sí por una relación contingente. Esa relación podría ser sucesión regular, dependencia contrafáctica, aumento de probabilidad o algún otro.”…»B. Dinamismo. El cambio está en todas partes. Es continuo, en el sentido que no se descompone en partes inmutables. La causalidad comienza tan pronto como ciertos procesos están adecuadamente alineados, lo que significa que forman una asociación de manifestación mutua con respecto a algún evento…» una cosa se constituye por un set de cambios interrelacionados… un fósforo… Poderes como la inflamabilidad son similares a las causas formales. Las causas eficientes… como el surgimiento de la asociación de manifestación mutua… Esta causa final [arder] aún se encuentra en cualquier segmento abstracto de ese proceso, ya que el hecho de encenderlo siempre está dirigido hacia quemar hasta que llega a ese evento.» (De «Everything flows», ed. J Dupre) 

Se intuye una diferencia esencial entre los problemas que Hilbert arrojó (de los 23, 9 ya han sido resueltos, dando testimonio de la potencial resolución de los que quedan, en una especie de efecto halo) y las paradojas que están siempre al acecho de los que se demoran, sospechando de lo expeditivo en busca de resultados (las cercenamientos de series y las normalizaciones van en esa dirección), recurriendo siempre como una pesadilla siniestra de la que algunos no pueden desviar la vista (y que aparece una y otra vez en el mismo acto de la represión, que transforma una angustia en otra), reducidas sorprendentemente a unas pocas pero intolerables contradicciones, entre las que se destaca Zenón y su flecha (quizás todas las demás están concentradas en ese espacio (o espacio-tiempo) que apela a la continuidad, condición que profundizando un poco, esta en la base de Menón o de cualquier sorites que precisa de ese pegamento inhallable), resuelta por Bergson (o Whitehead o Hegel) en ese gesto que lo trae todo en avalancha, solución que pretende ser extrapolada al abordaje de la ciencia, sometiéndola a la necesidad de relatos fantásticos (poderes «dormitivs» que justifican el sueño o teleologías microscópicas inauditas) en la desesperación que todavía provoca la proliferación inútil de posibles candidatos a ser los adhesivos de un punto con el otro que siguen con vida a pesar del reclamo de esa ola indivisible impracticable a la hora de predecir, con la asociación de manifestación mutua que disuelve en un santiamén cualquier intento, que pone en evidencia, una vez más, la necesidad de la línea de puntos que limite un hiperbolismo intolerable.