

El juicio científico
«Los griegos miraban una piedra y percibían que era gris. Los griegos ignoraban la física moderna,. pero los filósofos modernos discuten la percepción en términos de categorías derivadas de los griegos.”…» Los griegos comenzaron desde la percepción en su forma mas elaborada y sofisticada, a saber, la percepción visual.»…»Ahora la física moderna ha demostrado que la dependencia original de «la piedra gris» se debe a una comprensión errónea de una situación compleja; pero tenemos conocimiento directo de la relación de nuestra inteligencia central con nuestros sentimientos corporales.» (De «Process and Reality», por A. N. Whitehead)
La relatividad (y la tomamos aquí en su representación de la física moderna), se apoya, como toda teoría, en axiomas que debe presuponer, como por ejemplo el principio de la menor acción, que deja abierta la posibilidad de un universo laplaciano, toda vez que postula una ley que está en la base de cualquier movimiento sobre cualquier campo (de ahí la posibilidad de matematizarlos a través de vectores y tensores), reduciendo los grados de libertad a 0, o el axioma que reclama la posibilidad de diferenciar una trayectoria infinitesimalmente para intentar escaparse, infructuosamente, de la paradoja de Zenón (la salida sigue apelando a infinitos inmóviles explicando un movimiento imposible), y advertimos que ambos están en las antípodas de la filosofía del organismo o del proceso de Whitehead (o del mismo Bergson) – está claro que ambas premisas destruyen la idea de creatividad inmanente, sobre la base de un universo de parámetros firmes, gracias a la ley que todo lo gobierna y al truco del cálculo diferencial que reduce al movimiento a una serie de puntos sin vida -, lo que profundiza nuestro asombro cuando, sobre la base de un progreso más que controversial, asistimos a la crítica de los griegos – y la idea del progreso asociada a la ciencia es clara en ese desprecio -, como si la suerte de la filosofía estuviera atada a los laboratorios (más allá de los hitos marcados por sus hallazgos geniales, quizás Einstein haya definido el punto a partir del cual todo lo que pensamos debe pasarse a través del filtro de la ciencia – Hume no tuvo demasiado inconveniente en desafiar al sentido común/ciencia de su epoca), en la pretensión vana de dominar lo que nadie pudo desde Sócrates.