

El otro y la revelación
«La clave de este método de meditación (o mas bien de no-meditación) es mantenido por aquellos que tienen la propia realización. Finalmente, no hay sustituto para la instrucción personal de un maestro realizado que puede, a través de su propia habilidad por un lado y la fe y la devoción del discípulo, por el otro, hacer que la realización surja y madure en la mente del discípulo.» (De «Progressive stages of Meditation on Emptiness», por Khenpo Gyantso Rinpoche).
Si hay chances de ver como algo se multiplica, sin dudas una de la mas importante se presenta en las palabras, las oraciones, los libros, en donde vemos la propagación en niveles inconmensurables, asombrosos si pensamos – por supuesto, siempre por fuera de la efectividad de la ciencia y el sentido común – en el balance comparándolo con su éxito (¿hay evidencias de que después de la lectura de
las moradas de Santa Teresa o de tantos escritos de Maestros, alguien haya conseguido la iluminación?¿no es similar a la quimera de emocionarse con el comentario acerca de una composición musical o de un cuadro?), que sin temor a equivocarnos, podríamos considerarlo nulo, y quizás en esta probada inefectividad (¿pero para qué se sigue escribiendo sobre lo incomunicable?¿no será que es su misma inutilidad la que hace que los infinitos comentarios sean imprescindibles?¿no se modifica paradójicamente la misma experiencia directa del cuadro después de haber escuchado palabras que al fin del día deberíamos evaluar como vacías?), radique la curiosa necesidad del tutor propuesto, como si después del recorrido de incalculables sutras, manuales y doctrinas, fuera inevitable la presencia del otro que nos refleje (la frase siempre enigmática de Lacan «El sujeto recibe del otro su propio mensaje en forma invertida» quizás de cuenta del fenómeno que se produce en el encuentro, como la exposición desnuda de lo que no queremos ver – y quizás la figura del psicoanalista se alimente en parte de la forma de este evento), provocando esa inversión sincrónica imprescindible para que eso que es completamente ajeno a la serialidad del tiempo, se nos revele.