

El paso de baile
«Y por lo tanto podemos claramente entender por qué la mente del pensamiento de una cosa, debería directamente arribar al pensamiento de otra casa, que no tiene similitud con la primera; por ejemplo, del pensamiento de la palabra pomum (una manzana), un Romano arribaría directamente al pensamiento de la fruta manzana, que no tiene similitud con el sonido articulado en cuestión, ni nada en común con él, excepto que el cuerpo del hombre ha sido a menudo afectado por estas dos cosas; esto es, que el hombre ha escuchado a menudo la palabra pomum, mientras estaba mirando a la fruta; similarmente cada hombre irá de un pensamiento a otro, de acuerdo a como sus hábitos han ordenado las imágenes de las cosas en su cuerpo.» (De “Ethics”, por B. Spinoza)
«1. El hombre no tiene un Cuerpo distinto de su alma porque ese llamado Cuerpo es una porción de Alma discernida por los cinco Sentidos, las principales entradas del Alma en este tiempo. 2. La Energía es la única vida y proviene del Cuerpo y la Razón es el límite o circunferencia exterior de la Energía. 3. La Energía es el Deleite Eterno.» (De “The Marriage…”, Blake)
«Entonces, el cuerpo se enderezará espontáneamente. Debes estar quieto, debes estar límpido, sin forzar tu cuerpo, sin perturbar el núcleo puro y seminal de vitalidad que hay en ti.» (Zhuangzi)
Bruno no tiene ningún interés en conocer los ribetes de la historia de vida de Robert (“Im Lauf der Zeit”, “En el transcurso del tiempo” , película de W. Wenders), como si no fuera necesario generar en él las ideas que conforman a priori el perfil de su amigo, ya en su cabeza, haciendo ocioso todo intento de diálogo (no es que se muestre la complejidad de la conversación sino más bien su completa inutilidad), embarcados ambos en un viaje (es una “Road Movie” pero no precisamente por filmar vehículos en movimiento) en búsqueda de cierta coincidencia (anhelada y no perdida) entre las palabras y las cosas, como si hubiera que corregir un incómodo desfasaje, como el de dos celuloides idénticos pero movidos en algunos fotogramas, a través de la exposición de sus cuerpos (Robert hundiéndose a toda velocidad con su coche en el río, Bruno desprendiéndose de cada potencial ancla que le impida el movimiento), repitiendo el experimento aconsejado por el descifrado de Spinoza que reivindica al cuerpo, rescatándolo de un lugar secundario y pesado para llevarlo a liderar la potencial manifestación, históricamente adjudicada solo al pensamiento en lucha con un lastre que se ha convertido ahora en vehículo que puede encimarse a las ideas para lograr esa intuición divina por su propia cuenta, sincronizando expresiones a la manera de paralelas que finalmente se tocan, permitiendo que un movimiento, un gesto, un ademán, equivalga a la cifra que concentra el universo, evitando el engaño de la búsqueda solo con instrumentos privilegiados, como si ahora fuera posible el despertar en un simple paso de baile.