El polvo mudo

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El polvo mudo

​»Ese conocimiento puro, verdadero y profundo de la naturaleza interior del mundo se convierte ahora para él (el artista) en un fin en sí mismo; se detiene allí. Por lo tanto, no se convierte para él en un aplacador de la voluntad, como veremos en el próximo libro, lo hace en el caso del santo que ha logrado la resignación; no lo libera para siempre de la vida, sino solo en momentos, y por lo tanto no es para él un camino para salir de la vida, sino solo un consuelo ocasional en ella.» (De «Works of Arthur Schopenhauer.»)

​El artista se despega de la cadena de ilusiones que nuestras intuiciones y categorías crean — en donde resaltan el espacio, el tiempo y la causalidad que le dan forma al fenómeno — tocando indirectamente a la cosa en sí, mediado por la Idea (que conlleva una dificultosa definición — ¿son las fuerzas de la naturaleza — gravedad, impenetrabilidad — o son emociones y sentimientos demasiado humanos?— y en esta dificultad advertimos una vez más los peligros de la cercanía de la Luz), que de todas maneras, como era de suponer, resiste su aparición — no hay que olvidar que la Idea misma, lo más cercano a donde llegamos con el esfuerzo del genio, no deja de pertenecer a este mundo a partir de sus definiciones (¿no es como si no tuviéramos más remedio que agregar capa sobre capa, en una serie inacabable de pieles que encierran nada?), en la promesa del 4to libro en el que hará su aparición el Santo, relevando al artista después de un esfuerzo insuficiente, imposible de sostener, vibrando en un momento para volver a caer, sólo dándonos atisbos de lo que parece estar del otro lado, aunque la figura del Santo, que en principio parecía clara, se transforma en un testimonio imposible, porque no puede rescatar para nosotros nada de esos prodigios, como si en el momento mismo de lograr la cima en soledad (recordamos aquí a los alpinistas que practican el ascenso en solitario, sin cámaras que testifiquen ese momento único — cualquier testigo, mecánico, electrónico, humano, por definición cancela el evento) se desplegara una energía que inevitablemente nos transformará en polvo mudo.