

El repliegue del Espacio y del Tiempo
»Toda relación tiene ella misma solo una existencia relativa; por ejemplo, todo ser en el tiempo es también no-ser; porque el tiempo es solo aquello por medio de lo cual las determinaciones opuestas pueden pertenecer a la misma cosa; por lo tanto, cada fenómeno que está en el tiempo otra vez no está, porque lo que separa su comienzo de su fin es solo el tiempo, que es esencialmente una cosa fugaz, inconstante y relativa, aquí llamada duración.» (De «Works of Arthur Schopenhauer»)
Al fin del día, no hay ninguna separación esencial entre el sentido común y la ciencia (y aquí seguramente daremos lugar a cierto estupor producido del argumento extraído del análisis de la física cuántica y lo mismo podría haberse dicho de la teoría general de la relatividad, aunque quizás en un menor grado contraintuitiva, toda vez que conserva la localidad de causa-efecto—, que parece dinamitar nuestro siempre escaso entendimiento de lo que es, con su principio de incertidumbre y su entrelazamiento entre partículas distantes, olvidando que aún en la distancia sideral que parece tomar este despegue teórico, seguimos en el terreno de la manipulación y el laboratorio, esta vez enfocados en lo infinitamente pequeño), ambos abocados a hacer lo mejor posible con lo que se nos aparece en el tiempo y en el espacio (¿no está el asombro que nos provoca lo cuántico radicado en la incertidumbre en el espacio y los efectos en el tiempo, es decir en el mismo terreno en el que lidiamos diariamente?) — y de hecho google sabe bien como monetizar estos hallazgos que, nos atrevemos a decir, nada nos agregan—, marcándonos que si nuestro sino es esa (por muchos) despreciada 5ª pata, no podremos evitar que nos asalte la idea de atravesarlos (y sin duda deberemos estar preparados a pagar un precio muy alto por un empeño socialmente inútil (¿será así? — pero ¿qué podría ser llamada gesta si no fuera contorneada por el precio pagado?), habitando dos lugares en el mismo instante y sentir que somos y no somos en un espacio que, sin que lo hayamos buscado, se repliega hasta un punto sin dimensión.