

El trueno inmanente
«La virulencia en sí misma, que se refiere al grado de daño que un patógeno es capaz de inflingir a su anfitrión, no es una propiedad permanente del patógeno; no es posiblemente, ni siquiera una propiedad del patógeno, sino más bien el resultado de un tipo específico de interacción entre el patógeno y su anfitrión… Creemos que ser explícito acerca de la postura metafísica que uno toma como correcta para biología es crucial si queremos prevenir lo que Whitehead describió como la ‘canalización del pensamiento y observación dentro de límites predeterminados, basados sobre asunciones metafísicas inadecuadas dogmáticamente asumidas’ «…»Sin embargo, como esperamos este ensayo haya demostrado, no es necesario apelar a neologismos o a una prosa opaca para hacer el caso para el proceso.» (De «Everything Flows», por J. Dupre)
Una de las razones por la cuales la filosofía merece ser, según Deleuze, es su virtud creadora de conceptos, revolviendo nuestro entendimiento del mundo, recortando realidades que se mueven al ritmo de lo que permiten que sea recogido, confiriéndole cierta preeminencia como disciplina (a veces la reacción a intentos de abolición puede ser exagerada, corriéndose permanente e ineluctablemente el eje), asumiendo que es esta nueva constelación de palabras – está bien decirlo, nunca del todo dominada y sujeta a un imprevisible dinamismo – representa un nuevo espacio de razones que intervendrán en abordajes de las mismas ciencias (algunas, abogando por un papel menor, le dan el derecho a solo correcciones mínimas del lenguaje científico – que es el que verdaderamente importa -, en una especie de rol de secretaria), aproximación que, como cualquier otra, precisa de ser limitada para no ingresar al caos de lo hiperbólico y agotar su propia propuesta – limitación imprescindible si se pretende hacer sistema -, lo que hace previsible la crítica a la proliferación de neologismos de Whitehead, con su concrescencias, prehensiones, objetos eternos, etc., a los que se les endilga la sospecha de ser excesiva e innecesariamente rebuscados (quizás el recelo provenga de casos en los que lo afectado y pomposo se pueda atribuir a la creación de sectas para recoger beneficios – siempre los seminarios de Lacan serán un ejemplo también de esto), como si se pudiera pulir el mensaje para que conduzca a algo esencial, en una contraposición flagrante con la idea de proceso que todo lo absorbe, diluyendo fronteras y extendiendo el alcance de afectaciones a escalas impensadas, que deriva por su propio peso en el «spooky action at distance», con una interdependencia feroz entre torbellinos anidados, que le concede colateralmente una misión inesperada a textos que ya son completamente ajenos a una explicación imposible, plenos ahora de un trueno inmanente.