La angustia de la mariposa

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La angustia de la mariposa

«Sin embargo él se dio cuenta – con una combinación de intuición física y diagramática – que podía solucionar todos los déficits a la vez si acudía a un truco. Tenía que añadir partículas fantasmas, ficticias que circularían alrededor de los diagramas de Feynman, apareciendo solo el tiempo suficiente para formar bucles y luego desaparecer de nuevo en el olvido matemático.”… “El por qué parecía caer en su dominio [de la filosofía]…Feynman] se dio cuenta

que él había tenido que desarrollar una visión de que constituía una explicación , que legitimaba la explicación y que fenómeno requería o no una explicación… [Feynman] advirtió [nuestras leyes no son exactas. Siempre hay un borde de misterio, siempre un lugar donde tenemos que hacer algunos ajustes.»…»’La ciencia repudia la filosofía’, había dicho Whitehead. En otras palabras, nunca le ha importado justificar su verdad o explicar su significado.» (De “Genius: The Life…of R.Feynman, por J. Gleick)

Las significados corren indomables por debajo de las palabras, como nas advirtió Saussure, equiparando en algún punto al sueño con la vigilia, y aun,como lo notificó Lacan, con la esquizofrenia (que impediría derivar a una institución de salud mental a Zhuang Tze cuando se atrevió a confesar su imposibilidad de diferenciarse de una mariposa, al dejar en libertad una metonimia frenética?), solo neutralizados por ese arbitrario quilting point que frena la avalancha a la manera de una balsa socializadora , generando vectores que permitan la comunicación a la que le es impedido encontrar su verdad (la posibilidad de encontrarla daría la razón al método del Baron Munchaussen, consistente en tomarse de la propia solapa para escaparse del pozo), como en el discurso científico que – como todos – debe renegar de su origen y en ese acto despreciar al que podría revelarlo) para lucir su éxito – no le es permitido demorarse en las palabras, que de todas maneras regresarán una y otra vez, como el retorno de lo suprimido -, enterrando vertiginosos círculos (es el principio de menor acción el que genera las leyes de fuerzas y movimientos, o son esas leyes las que provocan ese principio?; es la curvatura espacio temporal la que constituye la masa a viceversa?), confesando apariciones de fantasmas solo para salir a cazarlos, poniendo en evidencia su ancla que no es más ni menos que la idea de progreso que promete a cada paso develar el misterio siempre esquivo pero circunstancial, dejando para la verdadera filosofía la angustia de creerse mariposa que, de todas maneras, nos deslumbra.