

La búsqueda de resultados
«¿No parece extraño que en el mayor caso de racionalización que la humanidad haya conocido, en la «ciencia», el método dialéctico, nunca fuera probado ni una vez?»…»La hipótesis y deducciones, controladas por observaciones sensoriales y analogías con lo que sabemos en otros lugares, deben ser agradecidas por todos los resultados de la ciencia.» (De «Completed works of William James”)
Si fuera válido simplificar y no lo es, aún menos en los casos en los que mostrar es la única alternativa – y mostrar, a diferencia de explicar, exige demoras inútiles, trazar los caminos mas largos, internarse en circunloquios y rodeos estériles, reservando la navaja de Ockham a la rapidez con la que necesitamos resultados científicos (¿no decía Borges que en sus clases de historia de la literatura prefería no dar ninguna fecha, dedicándolas exclusivamente a la lectura de poemas?¿Qué nos contestaría un estudiante a la salida de esos cursos ante la pregunta acerca de su progreso en el aprendizaje?) – ), podríamos decir que mas de 2000 años antes, Sócrates aplicaba dialéctica hegeliana (y volvemos a Borges aquí, cuando nos menciona que en las filosofías del Este (incluyendo India, China, Japón) no existe la cronología – podríamos asistir a un diálogo atemporal entre Nishida y Lao Tse), cuando superponía el heroísmo y la cobardía, confundiendo a los generales, o el saber a la ignorancia, desorientando a los estudiantes, razones más que suficientes para eliminar las dudas de James respecto de su aplicación directa en las ciencias, que exigen ese camino pavimentado y secuencial de axiomas y teoremas, deshechando a la improductiva dialéctica, delimitando su uso al ámbito de las mentes aficionadas a lo estéril, como un engranaje loco sin transmisión al mecanismo, aunque es justamente esta constatación no hay dudas que no encontraremos en los laboratorios mas que espacio y tiempo que permitan la secuencia que nuestras categorías prescriben – y aún la mecánica cuántica, con su principio de incertidumbre, sigue presa del mismo paradigma) lo que convierte a la dialéctica en esa ajenidad absoluta, mas allá de la torre de tortugas, que nos muestra lo Real sin intenciones de atraparlo, conmoviéndonos mas allá de fórmulas y resultados.