La creación sin privilegios

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La creación sin privilegios

«La vida es un intento de libertad: una entidad duradera une cualquiera de sus ocasiones a la linea de su ascendencia.»…»El hecho principal es que «perdurar» es un dispositivo por el cual una ocasión está peculiarmente ligada a una so­la línea de ascendencia física, mientras que «vida» significa novedad.»…»Esto equivale a la doctrina que un organismo esta» vivo» cuando en cierta medida sus reacciones son inexplicables por cualquier tradición de herencia física pura.» …»La explicación por «tradición» es simplemente otra fraseología para la explicación por «causa e­ficiente». Requerimos una explicación por causa fi­nal.»…»La característica de la vida es la reac­ción adaptada a la captura de intensidad, bajo una gran variedad de circunstancias. Pero la reacción está dictada por el presente y no por el pasado. Es el embrague de la inmediatez vivida.» (De «Process and Reality», por A. N. Whitehead)

Lo que parece requerir explicación en primer lugar es la enigmática perseverancia en el ser que Spinoza definiera para siempre, si no fuera que entrevemos cierta dialéctica de Potlach (recordamos acá a Mar­cel Mauss y su acumulación con el solo objeto del derroche) que aún corriendo el peligro de parecerse
dema­siado a los exitosos desarrollos técnicos (recordemos que el concepto de entropía apareció en su esplendor en los desarrollos termodinámicos que desembocaron en los motores de explosión) – aunque nunca sabremos quien fue el primero -, nos pone por delante valencias y campos provocados por las mismas partículas que lo sufren, como si la unión y la desunión fuera un único proceso que nuestra mente, después de eones de evolución, está destinada a separar, deshilachándolo en el transcurso de un tiempo que empieza a ser dudo­so, más cuando su relación con causas finales lo pone en el banquillo de los que discriminan y jerarquizan, exiliando a la materia a un papel menor – será por eso que nos despierta tanto interés -, imposibilitada, no sabemos bien por qué, de lo inédito, despojada de novedad, privilegio de una vida que adquiere el mal aro­ma de lo teleológico nunca justificado si no es a partir de intereses demasiado humanos, y es nuevamente Lucrecio que asombrándonos, hace explotar la libertad «Porque ciertamente, ellos no caen derecho hacia abajo por necesidad, tampoco son provocados por una razón fijada, Pero a tiempos inciertos e inciertos lugares, ellos se desvían un poco – lo justo suficiente para romper las cadenas del destino, Y entonces crear todas las cosas que vienen a ser.»