La explosión del entendimiento

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La explosión del entendimiento 

«De acuerdo al paradigma SSF [Secuencia-Estructura-Función] , es la composición y secuencia de la proteína que determina la estructura que puede obtener. Esta estructura entonces determina lo que la proteína puede hacer, esto es, que poderes específicos tiene…». El paradigma SSF nos muestra una importante calificación de la imagen de la enzima como un «hacedor.»…»Stein considera nuevos modelos de la función de la enzima…»…”La idea es que las enzimas tienen el poder de estabilizar el estado de transición de alta energía de una reacción específica «a causa de» la dinámica de su estructura. Y la enzima puede solo ciclar a través de sus diferentes estados porque está acoplada al contexto, esto es al movimiento térmico del agua que la rodea.”…»Curiosamente, una vez que profundizamos en la cuestión de como una proteína puede adoptar una conformación tridimensional (o un ensamble de conformaciones) somos conducidos inmediatamente a hablar de fuerzas…”…»Fuerzas físicas diferentes están en acción cuando se forma la interacción crucial de una conformación particular de una molécula.» (De «Everything Flows», ed Dupré, por Guttinger) 

Cuando Newton se tropezó con el problema de los 3 cuerpos, inauguró una búsqueda que curiosamente se vió forzada al análisis de las órbitas celestiales, como si el desafío extraordinario presentado por el agregado inocente de una masa se circunscribiera meramente al potencial hallazgo de la fórmula que explique el recorrido de los planetas (estimulado ahora por la sensación de cercanía de cualquier logro en el agregado de capas de las redes neuronales de la IA), en lugar de entrever el impresionante efecto de no-linearidad a causa de un minúsculo añadido (quizás el foco en los planetas tiene al menos la virtud de restringir la desorientación a dimensiones que nos exceden, con su efecto tranquilizador en el sentido común), resucitando la espectacularidad de un clinamen que siempre insiste para horadar la hybris del cálculo que pretende siempre una revancha continuamente concedida, como si su misión estuviera siempre viva y en camino, albergando la ilusión en la verdad de sus disimulados axiomas (no por haber sido confesados les quita su actuación en las sombras, necesaria para mantener la promesa), puesta al descubierto apenas aparece lo curioso puesto de manifiesto al momento de profundizar con las mismas herramientas que han traído la calma, que nos llevan de lo que las inocentes estructuras de las moléculas pueden hacer, en secuencias claras traducidas a funciones, a la razón de esas estructuras, para encontrar hiperciclos (proteínas como sustratos y catalizadores para enzimas que las sintetizan), simbiosis que diluyen fronteras, acoplamientos que derriban agencias y llegar al momento en que aparecen fuerzas que en el próximo paso serán las protagonistas de la explosión de todo entendimiento.