La incertidumbre

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La incertidumbre

«De la misma manera, cada vez que elevamos el yo (el yo social, psicológico, etc) tan alto que lo elevemos, nos degradamos infinitamente al reducirnos a ser solo eso.»…» Solo poseemos a lo que renunciamos.».. «Una vez que te das cuenta que no eres nada, el objetivo de todos tus esfuerzos es convertirte en nada.”…”es con este fin que actuamos, es con este fin que rezamos.».. «Darle la vuelta a lo objetivo y a lo subjetivo. De manera similar lo positivo y lo negativo se invierten. Este es también el significado de los Upanishads.”…»La angustia debe ser, por lo tanto , aún mayor que en la infelicidad real; no debe estar fragmentada en el tiempo ni dirigida hacia la esperanza”…»Por lo tanto esta creencia [inmortalidad] es de hecho una creencia en la prolongación de la vida y elimina el uso de la muerte.”…»Todas las cosas que veo, oigo, respiro, toco, como, todas los seres que encuentro, privo a todo esto del contacto con Dios, y privo a Dios del contacto con todo esto en la medida que algo en mí dice Yo.» (De «Gravity and Grace, por Simone Weil)

El problema de la medición en la física cuántica (la que surge de la característica probabilística de la función de onda que abre y cierra chances de exactitud a la posición y al momento de la partícula) ha dado lugar a la búsqueda de soluciones – ambición que no solo se relaciona con el pragmatismo de la técnica que espera el retorno de su inversión sino quizás también con el obsecamiento demasiado humano a antropomorfizar ese ello que pretende atrapar (como si la clave de la cacería consistiera en convertir el océano al tamaño de nuestro charco) – como la teoria de las cuerdas que traslada el condenado sin sentido a n-dimensiones, como si cada tentativa taponara la perdida solo para encontrarla nuevamente en un desplazamiento ontológicamente inutil) o el abordaje estocastico que pretende neutralizar la incertidumbre forzandola al cono de luz relativista con la ayuda del pesado equipaje del pasado ya entrevisto por Whitehead en la eternidad de su universo indivisible), sin tiempo para reparar en la riqueza abandonada que se abre al retirarnos (y lo anecdótico de lo cuántico solo tomado en su capacidad, diseminada democráticamente, de producir metáforas, como la pintura, las letras o la música, fuera de toda por siempre dudosa virtud probatoria de las laboratorios), entregados a ser el pasaje de lo que es, ajenos a toda mediación que pone en riesgo la propia solidificacion, como si para participar de lo qu nos excede debieramos renunciar a entrometernos para convertirnos en ese entredos en donde la vida y la muerte se muestran confusas y claras.