La llamada

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La llamada

«Prop. XXXVI: No hay causa desde cuya naturaleza no siga algún efecto. Prueba: Cualquier cosa que exista expresa la naturaleza o esencia de Dios de una manera condicionada dada (por Prop XXV, Carol) esto es (por Prop. XXXIV) cualquier cosa que exista, expresa en una manera condicionada dada el poder de Dios, que es la causa de todas las cosas, por lo tanto un efecto debe (por Prop XVI) necesariamente seguir. QED.» (De “Ethics”, Spinoza)

«Es lo mismo con la Moral de un Poema entero o con la Bondad Moral de sus partes; Unidad y Moralidad son consideraciones secundarias y pertenecen a la Filosofía y no a la Poesía, a la Excepción y no a la Regla, al Accidente y no a la Substancia.» (De “On Homer’s Poetry and on Virgil”, W. Blake)

«Cuando lo más pequeño está escondido dentro de lo más grande, permanece algún lugar el que se puede escapar. Pero esconder el mundo en el mundo, de forma que no hay lugar para escapar, entonces tiene la vasta realidad de una cosa eterna.» (Zhuangzi)

Desde el momento en que una página se arroja, dice Borges, desaparece su autor, o se multiplica o es solo parte del lenguaje, idea que podría ser aplicada a toda forma de arte, que siempre reniega de intenciones, como si su virtud consistiera en su capacidad de bambolearse pirrónicamente sin Pirrón, develando su verdad en el negativo del supuesto propósito, en la extensión de una luz repentina semejante a una revelación, como la que parece tener Ainara (película Los Domingos de Alauda Ruiz de Azúa), luego de un penoso trayecto de resistencias provenientes del sentido común (quizás Maite, su tía, encarne el sentimiento secular y arraigado de considerar a las monjas como viejas locas y fracasadas), cuando a la muerte de su abuela recibe la respuesta esperada reflejada en su cara, por fuera de todo lenguaje, que le da la certeza que buscaba (esa misma que carece de diferencia con el delirio, como el psicoanálisis marca), que la transporta a una dimensión de eternidad jugada en el azar —¿qué hubiera pasado si el episodio de sus besos con Mikel no hubiera sido interrumpido por la intromisión de sus hermanas?— destinada definitivamente al convento de clausura, imponiendo un nuevo dilema, a saber, el sostenimiento de ese ámbito sagrado en el tiempo, cuya misión es esmerilar con su sucesión ese universo perpetuo que queda ser imaginado en la bizarra mezcla de las cosas vacías de Hume (la causalidad como ligazón extrínseca, ajena a ninguna naturaleza) irrumpiendo como un torrente en Spinoza, haciendo aún más extrema y puro su infinito more geométrico, acentuando hiperbólicamente solo la relación de distancias en planos que desde siempre han estado ahí, hilados por los cordones de la imaginación, responsables de los espectros de Maya, siempre denunciados pero resistentes a su evaporación, que exigen esfuerzos sobrehumanos no solo para proteger el frágil resplandor sino para conservarlo, habitando la sucesión que solo aspira a cancelar la llamada.