

La multiplicación de eternidades
» Dos eventos-partícula cualesquiera sobre un track de puntos (point-track) son secuenciales, por lo que no pueden yacer en el mismo momento. En consecuencia, ningún momento puede intersectar un point-track más de una vez y cada momento intersecta un point- track en una partícula evento.»…»He estado hablando de los espacios atemporales que están asociados con los sistemas de tiempo. Estos son los espacios de la ciencia física y de cualquier concepto de espacio como eterno e inmutable. Pero lo que realmente percibimos es una aproximación al espacio instantáneo indicados por evento-partículas que yacen dentro de algún momento del sistema temporal asociado con nuestra conciencia.» (De «The Concept of Nature», por A. N. Whitehead)
Tenemos concedida la duda acerca de la necesidad de lenguajes complejos para conducir ideas que, sobre la base de una comunicación standard, podríamos expresarlas mas amigablemente (concesión que cesaría apenas admitimos que estamos en presencia de, además de un escrito filosófico, un hecho artístico único e irremplazable – o de una performatividad que intenta hacer el mapa sobre exactamente el mismo terreno del que pretende ser representación), pero algo nos hace pensar en la imposibilidad de su reemplazo, impedido por eso mismo que oculta como su propio fundamento que debe permanecer invisible para convertirse en el andamiaje apropiado capaz de sostener el edificio completo, porque lo que se nos presenta como verdad de la fluidez del universo (y esto es una de las metáforas que el psicoanálisis nos ha regalado que lleva la verdad del discurso a otro lado sujeto a investigación dialéctica) son esos espacios sin tiempo, estáticos y puramente geométricos, enhebrados por esas líneas (point-track) que la física llamará “líneas de mundo» (World Lines) que para escaparse de las categorías idealistas kantianas (somos nosotros los que le obsequiamos el tiempo al universo, que desconoce semejante construcción, hasta tal punto de retirarse definitivamente de nuestro conocimiento), no pueden hacer otra cosa que postularse junto a la creatividad de la naturaleza en completa independencia de nuestra mente que engarza con su propio hilo cada evento-partícula para llevarlo hacia adelante (el árbol de hace 2 segundos y el árbol ahora), desembarcando nuevamente en otra peligrosa orilla que, en el afán de entronar al cambio como eje del cosmos, paga el precio de duplicar eternidades, agregando al espacio sin tiempo la perpetuidad de un despliegue convertido en místico.