La Prosa y el paraiso

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La Prosa y el Paraíso

«Un hombre libre piensa en la muerte menos que en todas las cosas; y su sabiduría no es una meditación sobre la muerte sino sobre la vida.»…»…veremos fácilmente la diferencia entre un hombre que se guía por la emoción o la opinión, y un hombre que se guía únicamente por la razón. El primero, quiera o no, lleva a cabo acciones que ignora por completo; el segundo es su propio amo y solo lleva a cabo las acciones que sabe que son de primordial importancia en la vida y, por lo tanto, principalmente desea; por eso llamo al primero esclavo y al segundo hombre libre…»…”Prueba: Un hombre libre es aquel que vive bajo la guía de la razón, que no se deja llevar por el miedo, sino que desea directamente lo que es bueno.”…»…llamo libre únicamente a quien es guiado por la razón; por lo tanto, quien nace libre y permanece libre, solo tiene ideas adecuadas, por lo tanto no tiene ninguna idea del mal, ni, en consecuencia (el bien y el mal son correlativos) del bien» (De “Ethics”, B. Spinoza).

«I dwell in Possibility— / A Fairer House than Prose— / More numerous of Windows— / Superior – for Doors— / Of Chambers as the Cedars— / Impregnable of eye— / And for an everlasting Roof / The Gambrels of the Sky— / Of Visitors—the fairest— / For Occupation—This— / The spreading wide my narrow Hands / To gather Paradise» (651, Emily Dickinson).

Michael Corleone es despreciado por su hermano, el temperamental Santino, que encuentra la muerte por sucumbir a la furia que le provoca su cuñado golpeador, aprovechado para tender la trampa que le costará ser acribillado a balas por quienes reconocen los resortes que lo mueven desde afuera; mientras Michael, un respetable héroe de guerra que apunta a convertirse en un ciudadano modelo por fuera de la mafia, que sin embargo lo atrapa en sus cálculos, ávido por expandirse, encontrando placer en recorrer las razones que mueven a sus enemigos, por el solo afán de entender, esencia del hombre de Spinoza, ajeno al bien y al mal, perdido en el alambicado mundo de causas, motores por fuera del temor y la esperanza, posibilitado por su condición de extranjero de un imperio heredado, como si su libertad jugara en el campo en el que se manifiestan las razones, sin relación alguna con la moralidad que su novia Kay le exige, oponiendo un Sistema a otro, como si los senadores corruptos y la sociedad que representan consiguieran en ser la solución al crimen oposición que ya Spinoza vio cómo el origen de la tristeza, producto inevitable del apego a la esperanza de equipararse con Dios, a lo que la ciencia no renuncia, sin conformarse con el camino esforzado de un saber sin promesa, pleno de producción y de vida, acompañando a la creación continua de burbujas divinas por el solo placer de ver el trazo, que solo se convierte en conservador o revolucionario en la mirada de quién mora en la Prosa en lugar de estirar las manos para tomar el Paraíso.