La señal de la libertad

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La señal de la libertad

«De ninguna manera se puede hacer una inferencia de la existencia de un estado de cosas a la existencia de otro completamente diferente de él. No hay ningún nexo causal que justifique tal inferencia. Los acontecimientos del futuro no se pueden inferir de los del presente.» … «El libre albedrío consistirá en el hecho que las acciones futuras no pueden ser conocidas ahora. Solo podríamos conocerlos si la causalidad fuera una necesidad interna, como la de la deducción lógica. La conexión del conocimiento y lo que se conoce es aquella de la necesidad lógica.» (De «Tractatus Logico -Philosophicus», por Ludwig Wittgenstein).

Por un lado tenemos la base lógica común que permite que habitemos nuestro lenguaje/mundo, que a la vez debería permitir — al menos en el lenguaje científico, evitando toda referencia a la ética, la estética y la metafísica, que no mapean nada — a partir de su capacidad de deducción e inferencia, conocer hechos en el futuro, que es en definitiva lo que la ciencia hace en sus laboratorios, y por otro Wittgenstein establece la imposibilidad de predicción, extendiendo la incertidumbre de los lenguajes inútiles (aquellos que por definición, no figuran ningún aspecto del mundo) a la misma esencia de la realidad, como si todo estuviera, en mayor o menor medida, contaminado de ese «resto» (¿no tiene el «resto», el «desecho», aquello que es más que sí mismo, el punto de partida de Lacan?) que aparece una y otra vez derribando pronósticos — y aquí podríamos citar a tantas profesiones que se ganan la vida vaticinando resultados de economías y elecciones, fallando sistemáticamente (¿pero no deberíamos preguntarnos por qué subsisten a la vista de sus sucesivos y públicos fracasos — aquí, a diferencia de la parábola, todos vemos al Rey desnudo —, si no fuera que el mismo agregado de proposiciones sin sentido participa de la construcción del mundo que los erradica?) incitados sin embargo a continuar, como si solo se tratara de mala suerte que en algún momento quimérico llegará a su fin — que nos muestra con la precisión que solo puede ser conseguida en la acumulación y el vértigo de las palabras (quizás sea esta la causa por la que la escritura sin puntos es atractiva) que el limitado alcance de nuestro lenguaje/mundo, más allá de ser un estorbo en la barrera que nos presenta, es la señal misma de la libertad.