La trabajosa aprehensión

Screenshot
Screenshot

La trabajosa aprehensión

«La delicadeza de la aprehensión sensorial signifi­ca percepciones de objetos como entidades distintas que son meras ideas sutiles para sensibilidades más crudas. El fraseo de la música es una mera suti­leza abstracta de lo no-musical; es una aprehensión sensorial directa para los iniciados.»…»Por ejemplo, si pudiéramos imaginar algún humilde tipo de ser or­gánico, pensando y consciente de nuestros pensamien­tos, se maravillaría ante las sutilezas abstractas a las que nos entregamos, al pensar en piedras y la­drillos y gotas de agua y plantas. Solo conoce los sentimientos vagos indiferenciados en la naturaleza. Nos consideraría entregados al juego de intelectos excesivamente abstractos.» (De “The concept of Nature”, por A. Whitehead)

Cuando comenzamos a hablar de ontología, no po­demos menos que sentir un escozor, mas si esta­mos participando de la gesta de defender al proceso en oposición a la solidez de las estructuras, aun­que después de ese primer momento de incertidum­bre advertimos que las separaciones de 2 colum­nas (lo vemos en las clases de filosofía donde se demuestra la necesidad de la memorización y de la taxonomía cuando se trata de saber institucionalizado) conllevan ese grado de arbitrariedad que el mismo espesor difuso de las cosas niega (incurriríamos en una simple contradicción en esa propuesta de división taxativa – sin duda que las hay mas complejas y menos visibles) y por lo tanto nos animamos a seguir lo que en apariencia es un oxímoron, esto es, la búsqueda del ser del flujo al que se opone, que nos lleva a intuir un posible e indefinido resultado de esfuer­zos a todas luces vanos, alentados por señales que tienen el aspecto de confirmación, como por ejemplo esa frase musical aprehendida por algunos y desper­diciada por otros, en la hipótesis que la definición incompleta de un mundo que se está haciendo a sí mismo nos da la libertad de intersectar mas y mas series, provocando (quizá el verbo es, también, ina­decuado) devenires insospechados pero no menos reales (somos al mismo tiempo un serio empleado y la mariposa que es Zhuang Tze), en la esperanza (secreta hasta para nosotros mismos, a sabiendas que su desvelo romperá el hechizo, víctima de un interés que desprecia) de hacer florecer esa notas que son y no son a un tiempo, porque deben conge­larse en ese plano fuera del tiempo para después fundirse con lo que sigue y lo que fue, convencidos que algo inefable se nos ha ofrecido después de la trabajosa aprehensión, seguida de la generosidad de la disolución.