

Lo grande y lo pequeño
«Las amplitudes temporales de las duraciones inmediatas de la conciencia sensorial son muy indeterminadas y dependen del percipiente individual. En consecuencia, no hay un factor único en la
naturaleza que para cada percipiente sea prominente y necesariamente presente. El paso de la naturaleza no deja nada entre pasado y futuro. Lo que percibimos como presente es la franja vívida de la memoria teñida de anticipación.»…»Pero no se puede dar ninguna garantía de que los acontecimientos de la naturaleza no se puedan clasificar en otras duraciones de familias alternativas. Ni siquiera podemos
saber que la serie de duraciones inmediatas planteadas por la conciencia sensorial de una mente individual necesariamente pertenecen a la misma familia de duraciones.»…»Su (de la fuerza creativa) presencia operativa que esta ahora urgiendo a la naturaleza hacia adelante, debe ser buscada a través del todo, en el pasado más remoto, así como en la amplitud más estrecha de cualquier duración presente.» (De «The Concept of Nature», por A. N. Whitehead)
En la filosofía a martillazos estamos sumergidos, entre otros, a un dilema que, podríamos decir, la caracteriza (no estaría mal una taxonomía basada en la descripción de los dilemas de cada idea – no para sustentar una crítica vacía por la sencilla sino para advertir el esfuerzo en los entre-dos a lo que los autores se arriesgan, no sin cierta cuota de heroísmo), que se evidencia cuando nos enfrentamos a autores como Whitehead, repletos de nuevos conceptos (será por eso que Deleuze define a la filosofía en su capacidad de crearlos) que a la hora del disparo breve que pretendemos generar parecen esenciales para provocar el mareo que los borra (será por eso que en algún punto el Wu Wei de Zhuangze que desecha la intervención por inútil, es lo mismo que los manuales detallados de Confucio), haciendo imprescindible invertir el objetivo iluminista. y trastocar la frase de Goethe, convertida en «yo me declaro del linaje de aquellos que de lo claro hacia lo oscuro aspiran» que describe el trayecto de Whitehead en este párrafo que desde los trabajados conceptos de duración (la fuerza creativa de la naturaleza que se despliega) y familia de duraciones (que contemplan todos los eventos interconectados en causas directas o indirectas), desemboca en un individuo maravillosamente desorientado, habitado en el mismo momento por diferentes y disyuntas familias de duraciones, como si después de todo el trajín, llegaremos a la confusión entre lo infinitamente grande presente en lo infinitamente pequeño.