

Lo mismo y lo diferente
“Dado que comenzamos desde la primera unidad inmediata, y regresamos a través de los momentos de determinación de la forma, y del proceso, a la unidad de estos dos momentos, y por lo tanto otra vez vuelta a la primera sustancia simple, vemos que esta unidad reflejada es diferente a la primera.” (De “On Scientific Knowledge”, por Hegel).
“Es una revelación cotejar el don Quijote de Menard con el de Cervantes. Este por ejemplo, escribió: ‘… la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.’ Redactada en el siglo XVII, redactada por el ‘ingenio lego’ Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio escribe: ‘… la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.’ (De “Pierre Menard, autor del Quijote”, cuento de J.L. Borges).
Asistimos asombrados a un evento fantástico desde el mismo título, toda vez que nuestro claro sentido de la autoría, nos deriva de inmediato, desde el Quijote a Cervantes — idea objetivizada a partir del derecho y que permite impartir justicia bajo la premisa de la posibilidad de plagio —, dejándonos inevitablemente del lado de la sonrisa cuando nos cuentan que, un autor del siglo XIX, mayormente ignorado, es el responsable de las palabras de algunos de sus capítulos (al parecer, Menard no lo escribió completo), aunque en realidad podríamos decir que solamente coinciden ciertos trazos (asumamos el escrito y la transparencia encimada del párrafo citado), verticales, diagonales, horizontales (¿o quizás podríamos pensar en la coincidencia de puntos?), cuya materialidad se diluye por el flujo de sentido que pasa por debajo (¿alguna coincidencia con Freud, Saussure, Lacan y el psicoanálisis?), porque no hay duda que el mensaje de un contemporáneo de William James no dice lo mismo que un soldado español del siglo XVI, iluminando la idea Hegeliana de la imposibilidad de lo mismo, de la condena a la originalidad que todos encarnamos en el despliegue de aquello que no sabemos de qué se trata pero que a cada paso nos da la oportunidad de desembozarlo.