

Magnolia
«Durante la era del Colonialismo, los europeos buscaron aniquilar la sabiduría tradicional de aquellos a quienes conquistaron. Poseídos por el marco jerárquico y la ideología trascendente del cristianismo, los europeos emprendieron una cruzada contra todos los representantes de la cosmovisión arcaica que entendían que segundas vistas, visiones y profecías son aspectos de la realidad.»…”En la era de la Guerra Fría de los ’50, la psicología americana fue desviada hacia el conductismo simple, priorizando lo objetivo y lo observable sobre lo subjetivo y lo psíquico.”…»Sus visiones del mundo radicalmente alteradas por una masiva invasión de intensidades psíquicas previamente desconocidas, los psicólogos de Harvard tomaron estos catalizadores químicos como la respuesta, en lugar de abordarlos con el escepticismo y precaución que las herramientas que potencialmente contienen peligros ocultos requieren de un cuidado meticuloso.» (De “The Psychedelic Experience”, intro D. Pinchbeck)
En Magnolia —la película de P.T. Anderson— se asiste a complejos caminos de redención desde sufrimientos extremos (enfermedades terminales, abusos, fracasos, incluyendo el aburrimiento y la angustia, los estados que Schopenhauer detectó como inescapables aún en la ausencia de un desastre definido), basándolos en cierto ensanchamiento de la visión en presencia del otro, que posibilita reconocer la derrota de una construcción trabajosa sobre el propio deseo (también exigido socialmente en una suerte de círculo paradójico que se anula a sí mismo, dando cuenta de cierta compulsión al despliegue que no tiene opción de intimidarse por el exceso que lo expulsa), requiriendo la demolición de aquello mismo cuya perseverancia ha delineado el propio perfil, quizás posible en el terreno interpersonal en la ausencia de otros jueces —aunque la exposición siempre afluye a círculos concéntricos mayores difíciles de evitar— pero que deviene una peripecia casi imposible cuando la expansión tiene lugar en las instituciones, transformando la sabiduría retroactiva de Pinchbeck en un sinsentido, toda vez que, previo a todo prejuicio, se deben reconocer los sólidos anticuerpos desarrollados por la avalancha arrasadora con paso en la conquista que precisa del estrechamiento propio de la especialización y la ciencia, aunque contra todo pronóstico conservamos la posibilidad de la sonrisa de Claudia que nos conmueve en el final.
It’s not what you thought
No es lo que pensabas
When you first began it
Cuando lo empezaste al principio
You got what you want
Tuviste lo que quisiste
Now you can hardly stand it though
Aunque ahora apenas puedes soportarlo
By now you know
A esta altura lo sabes
It’s not going to stop
Eso no va a parar
Til you wise up
Hasta que te des cuenta
Wise Up — canción de Aimee Mann