

Menos que nada
«Deja de lado las creencias que llenan vacíos y suavizan amarguras. Inmortalidad. La utilidad de las pecados: etiam peccata…»Amar a Dios a través de la destrucción de Troya y Cartago, y sin consolación. Amor no es consolación , es luz.»…“La miseria humana sería intolerable si no se diluyera con el tiempo. Prevenirla de ser disuelta para que se convierta en intolerable. «.» Nunca pienses en algo o alguien que amas que no tienes frente a ti sin pensar que quizás esté destruida o muerta.”…» Dos maneras de matarte a ti mismo; suicidio o desapego. Matando todo lo que amas con tus pensamientos: la única forma de morir.. Pero cuando Dios se ha convertido tan pleno de sentido como el tesoro para el avaro, repite con fuerza que él no existe»…”La imaginación está constantemente trabajando para tapar todas las grietas a través de las cuales la gracia podría pasar.” (De «Gravity and Grace», por Simone Weil)
Los modelos estocásticos no-markovianos (que renuncian a los grandilocuentes potenciales hallazgos de variables ocultas o a la onda omniabarcante denunciada por su aroma místico de Bohm, para conformarse con los resultados probabilísticos, siempre debidamente amputados para hacerlos manejables) creen producir el milagro de evitar el ‘spooky action of distance’ que tanto molestó a Einstein (ese entrelazamiento que propuso la mecánica cuántica que desplaza a la velocidad de la luz como fundamento de la física, haciendo correr a la comunicación a una velocidad tan inimaginable que ni siquiera puede ser medida), postulando una mochila indivisible de cada partícula o sistema que porta el completo pasado, forzando a la acción no-local a ingresar al cono de luz que lo cobija, en un intento más parecido a un pase de magia interpretativo (no tenemos un aroma Bergsoniano en esta historia inseparable que desemboza un torrente imprevisible, como un caudal desatado desde el principio de los tiempos?) que esconde en realidad el giro pragmático de círculos concéntricos de sistemas no-markovianos puros, inútiles para la predicción del comportamiento de los 10 a las 80 átomos que giran esquizofrénicos, hacia las manipulables y obedientes markovianos que muestran su valentía una vez que todo está convenientemente sometido y refrenado, como si se asistiera a una carrera desaforada de intentos de soterrar lo que insiste, haciendo inclinar a la imaginación a su costado recalcitrante que pretende condenar a sí misma a su función de consuelo, siempre más tentadora que su flanco desgarrador (no se ve la desesperación de Marco Aurelio en sus meditaciones por neutralizar sus propios razonamientos?), con su aparición siniestra y deslumbrante en el último eslabón de un renunciamiento que renuncia a sí mismo, convirtiendo en gracia un instante que es menos que nada.