

Mil soles
«Un estudiante de Cornell que había servido en tiempos de guerra como bombardero tuvo una sugerencia… » ‘Un bombardero mirando un camino simple a través de la mira de un avión volando bajo de
repente ve 3 caminos, la confusión solo resuelta cuando 2 de ellas
se mueven juntas o desaparecen y él se da cuenta que solo ha pasado sobre un largo retorno de un camino simple. La sección en reversa representa el positrón en analogía, que es primero creado can un electrón y luego se mueve y se aniquila con otro electrón.». «La teoría usual dice no, porque luego en el tiempo entre ty, tx no puede tener 2 electrones en el mismo estado’, él escribió en una nota a si mismo. ‘Decimos que es el mismo electrón por lo tanto el principio de exclusión de Pauli no opera’.»…. “considerar eventos al mismo tiempo e imaginar que a cada instante solo somos conscientes de aquellos que están detrás nuestro.» (De » Genius: The life of R. Feynman» por J. Gleick)
Las impuestas opciones determinismo/libre albedrío parecen
ser escasas – aunque se carece de fundamentos para postular su abolición (no hay acá una petición de principio en el mismo acto del lenguaje que precisa de aquello que en un arranque de valentía pretende derogar? – y no se vislumbra a la vez el misterio de la represión psicoanalítica inevitable que los apóstoles de la cura se empeñan en aniquilar, dibujando a un tiempo su carácter de obstáculo pasible de ser sorteado?) -, derivando al arte el desatado de un nudo que se desprecia en su inutilidad (“otros saben la palabra tú la ignoras”), para el encuentro de ese entredos que insiste una y otra vez, hasta en las partículas de Feynman, sujetas a metáforas que siempre incomodan cuando se esparcen en el ámbito inadecuado (abogando por ese lenguaje ideal aséptico, conductor sin voz – hay que recordar, más allá de su actual validez, el intento de Schwinger de adjudicar el efecto Lamb a la interacción del electrón consigo mismo, en otro esbozo de recursividad infinita como es habitual en el desemboque de muchas teorías, que fuera de su contenido técnico, desnuda patrones que acechan en los abordajes compulsivos de ser en el mundo), que resignifican una vez más lo que Borges nos repite (“el que sale de su casa ya ha vuelto”), despojándolo de la disyuntiva para hacerlo flotar en otra cosa, en la que convive el hierro y el clinamen, recibiendo al positrón que viene del futuro con la algarabia de la novedad absoluta, en la quietud de una eternidad estática que se mueve como la explosion de mil soles.
«algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo”
ES INFINITA ESA RIQUEZA ABANDONADA – Edgar Bayley