

Riesgo y revelación
«Por lo tanto, vemos que los profetas individuales estaban por temperamento más aptos para un tipo de revelación que para otro. El estilo de la profecía también variaba según la elocuencia de cada profeta. Las profecías de Ezequiel y Amós no están escritas con un estilo refinado como las de Isaías y Nahum, sino de manera más grosera. Cualquier estudioso del hebreo que desee investigar este punto más de cerca y comparar los capítulos de los diferentes profetas que tratan del mismo tema, encontrará una gran diferencia de estilo. Por último, la profecía variaba según las opiniones de los profetas; por ejemplo, para los magos, que creían en las locuras de la astrología, el nacimiento de Cristo se reveló a través de la visión de una estrella del Este. Para los augures de Nabucodonosor, la destrucción de Jerusalén se revelaba por las entrañas, mientras que el propio rey la dedujo de los oráculos y de la dirección de las flechas que lanzaba al aire. A los profetas que creían que el hombre actúa por libre albedrío y por su propio poder, se les reveló que Dios permanecía al margen de las acciones humanas futuras e ignoraba las mismas» (De “A Theologico-Political Treatise”, B. Spinoza). [citation]
«Morning» means «Milking» to the Farmer / Dawn to the Teneriffe / Dice to the Maid / Morning means just Risk to the Lover / Just revelation to the Beloved. (300, E. Dickinson).
«Mañana significa Ordeñar para el Granjero / Amanecer para el Teneriffe / Dados para la Doncella / Mañana significa solo Riesgo para el Amante / Solo revelación para el Amado».
Más allá de su oposición a Hollywood (oposición que siempre es cooptada por aquello que se pretende atacar; muestra de eso es que los temas considerados tabú en alguna época retornan más adelante como parte de la narración oficial, o la reproducción de formas de filmar; hoy se encuentra a Godard en los filmes más comerciales y Martin Scorsese se las ingenió para hacer éxitos con la influencia de Cassavetes, provocando incluso que Chet diga «We are making fools of ourselves» [«estamos haciendo el ridículo»], estado al que se llega cuando la angustia por la influencia provoca reacciones inútiles) (Faces, película de John Cassavetes), Cassavetes intenta una expresión de verdad construyendo un guion que literalmente atraviese a sus actores (hay que recordar la participación de actores aficionados, por ejemplo Lynn Carlin, secretaria detectada para el papel de María), generando una manifestación única de un guion que ya ha dejado de tener dueño, eliminando de raíz el concepto de autor (en esta confusión aparece el mito de la perpetua improvisación, alejado por mucho de los hechos), que promete una libertad única, consistente en plegarse a la letra y escapar en ese mismo momento para convertirla y convertirse en otra cosa, como si el rayo que aquierca perdiera su poder de determinación al momento de combinarse con el vehículo, en un géiser de creatividad que cada uno, por solo existir, detenta, a la espera de un florecimiento que un artista, en su más amplio sentido, puede gatillar para que la verdad se presente (Faces fue creada para el teatro, que tiene la ventaja de estar sujeto a menos condicionamientos técnicos y a la mirada de la cámara), en la forma del ordeñe o en los dados o en el riesgo o en la revelación.