Ser o No Ser

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Ser o No Ser

«La textura de la experiencia observada, que ilustra el esquema filosófico, es tal que todas las experiencias re­lacionadas deben exhibir la misma textura.»…»Esta doc­trina de la necesidad en la universalidad significa que hay una esencia en el universo que prohibe las relaciones más allá de sí mismo, como una violación de su racio­nalidad. La filosofía especulativa. busca esa esencia.»…»… todo pensamiento productivo ha procedido ya sea por la visión poética de los artistas, o por la elabora­ción imaginativa de esquemas de pensamiento capaces de ser utilizados como premisas lógicas. En una medida u otra, el progreso siempre es una trascendencia de lo que es obvio.» (De «Process and Reality», por A. N. Whitehead)

Es impactante (y deberíamos detenernos en esa fuer­te impresión, porque al ser producto de lo inespera­do, nos hace reflexionar acerca de nuestra expecta­tiva previa, repleta, querramos o no, de promesa de completud – como si la verdad de la palabra, lo que la hace circular, no fuera otra cosa que su supuesta plenitud, de la que no podemos escapar, aún convenci­dos de lo contrario) ver los últimos reportajes al famoso físico de la teoría de la cuerdas (entre otros muchos y reconocidos logros), Leonard Susskind, con actuales 84 años y nos surge otra pregunta aquí ¿es necesario pasar segmentos de la curva de la vida para eliminar nuestra hybris – recordamos que Susskind se caracterizaba por sus pocas pulgas al enfrentar adversarios de su cátedra – o es quizas que lo que nos hace ciegos es proteger a costa el cuerpo cuando consi­deramos que queda mucho por vivir?), en los que con­fiesa el fracaso del «Landscape» de configuraciones para el compactado de las dimensiones extras que las teorías proponen, completamente inmanejable y alejado sideralmen­te del mundo que vivimos – no olvidemos la dedicación de su vida a esta empresa hundida, lo que hace mas signi­ficativo su entusiasmo (aunque, para decirlo todo, uno muy especial) – que nos sirve como referencia para sor­prendernos (esta vez, avisados, en sentido contrario) co­mo un filósofo del proceso intuye una textura única de las experiencias, como propone una esencia universal que cierre el cosmos para poder pensar, cuando de lo que se trata es justamente de expansiones inauditas (Einstein tuvo que vallar su universo – no importa que luego se reabrió tocando algunas variables), que lo insta a pelear consigo mismo, cuando reconoce que lo que se llama pensar es trascender los límites destinado por siempre a la paradoja de pertenecer y no pertenecer a ese conjunto que lo vió salir pero qúe llegado a este punto, ya no le permite entrar.