Sistema o martillazo

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Sistema o martillazo

​“La razón aparece aquí como la sustancia universal fluida, como una cosa simple e inmutable que, sin embargo, se divide en muchos seres totalmente independientes, al igual que la luz estalla en estrellas como innumerables puntos luminosos, cada uno dando luz por su propia cuenta y cuya propia existencia absoluta se disuelve, no solo implícitamente, sino explícitamente, para sí mismos, dentro de la simple sustancia independiente…” “este universal otra vez es la acción de ellos mismos como individuos, y es el trabajo y el producto de su propia actividad.” (De “On Scientific Knowledge”, por Hegel).

​La filosofía nos ofrece — en una división arbitraria, como cualquier otra — dos abordajes: por un lado, el trabajo sistémico, munido de axiomas como sus puntos de partida (¿tenemos que volver al calificativo de arbitrarios?) —y aquí ha aparecido la ciencia del corte histórico correspondiente para soportar transitoria pero incuestionablemente en su tiempo esa salida — seguido de razonamientos lógicos que exigen aceptación universal, para desembocar (¿invariablemente?) en prescripciones de cursos de acción (si todo esto es de una determinada manera, no hay dudas que hay caminos adecuados e inadecuados), y por el otro, un pensamiento a golpes de frases (e incluir este tipo bajo la categoría de filosofía, es en sí misma toda una decisión —¡¿no se lo ha catalogado en varios anaqueles como antifilosofía?!), soportando los embates de una ética inanalizable (¿qué sustenta la idea confuciana que el parentesco está por encima de la ley?), aunque Hegel nos vuelve a dar una pista afortunadamente confusa (lo claro y lo distinto está reservado al sistema) cuando, otra vez, nos ubica en ese entredós contradictorio que es al mismo tiempo sistema (su filosofía tiene una estructura definida) y martillazo, sostenida por un razonamiento lógico (¿y no podríamos decir también, sostenida por la física de un porvenir cercano — ¿y no se muestra acá una vez más el sentido inverso, desde la filosofía a la física? —, en donde la luz será el parámetro para medir estrellas y estallidos de los que somos parte?), pero, a la vez pleno de la potencia de un golpe que nos hace reconocernos como pequeñas explosiones de eso que es construido por sus mismos efectos y que nos hace evidente la necesidad de misericordia hacia el otro, que se convierte en la paradójica posibilidad de ser libres.