Trampa y redención

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​Trampa y Redención

​»Y por el contrario, cuanto más hay en él que debe concebirse como una mera casualidad, y cuanto más nos impresiona como dado simplemente empíricamente, más objetividad y verdadera realidad hay en tal conocimiento, y al mismo tiempo, más inexplicable, esto es, que no se puede deducir de nada más.» … «El imán que ha atraído a un trozo de hierro lleva a cabo un conflicto perpetuo con la gravitación, que, como la objetivación inferior de la voluntad, tiene un derecho previo a la materia del hierro; y en esta batalla constante, el imán de hecho se hace más fuerte, ya que la oposición lo excita, por así decirlo, a un mayor esfuerzo.» (De «Works of Arthur Schopenhauer»)

​Es maravilloso como vemos revolverse en su silla a Schopenhauer, tratando de explicarnos lo que las traducciones han dado en llamar Voluntad, en oposición a Representación, ese conjunto de ilusiones que nosotros mismos creamos gracias a nuestras inevitables intuiciones de espacio y tiempo, y en cada paso haciendo evidente su fracaso, que lo impulsa a ir por más, enredándose de tal manera que lo imaginamos vacío después de algunas páginas de gran esfuerzo, en la desesperación de haber olvidado el origen de su inspiración, después de tantas palabras que han tejido una red que nunca hubiera deseado, que lo obliga a pensar en jerarquías (parece ser que la gravedad tiene preeminencia sobre el electromagnetismo — olemos aquí el aroma de lo metafísicamente inútil en la búsqueda de la gravedad cuántica, que en la unificación de las ondas con la gravitación pretende llegar a una realidad última, albur que solo pueden correr aquellos que han hecho de la divulgación de la física un buen negocio), como si las oposiciones que la misma Voluntad es, fuera utilizada por ella misma teleológicamente para mayores grados de representatividad, olvidándose (y esta es la tragedia del filósofo) que unas páginas más arriba nos había desembozado la fantástica idea de lo oscuro y lo confuso como paradójica medida del acercamiento a una verdad ajena a tanto concepto que, en un nuevo giro en el aire, es al mismo tiempo una trampa inescapable y su propia redención.